Local

Muere arrollada por un camión en un paso con el semáforo apagado

Chelo murió ayer arrollada por un camión cuando iba a desayunar. Pequeña, renqueando con su bastón, quedó fuera de la visión del conductor. Despiste, negligencia. Puede. Pero todo ocurrió en un paso que tenía el semáforo apagado por culpa de las obras en la Avenida de Hytasa.

el 15 sep 2009 / 05:35 h.

TAGS:

Chelo murió ayer arrollada por un camión cuando iba a desayunar. Pequeña, renqueando con su bastón, quedó fuera de la visión del conductor. Despiste, negligencia. Puede. Pero todo ocurrió en un paso que tenía el semáforo apagado por culpa de las obras en la Avenida de Hytasa. Y así lleva un año. Los vecinos lo veían venir.

El comentario era unánime en la esquina en que Consuelo González Gutiérrez, de 57 años de edad, perdió ayer la vida aplastada por un trailer: el accidente se esperaba. Y es que los vecinos de El Cerro llevan casi un año soportando una avenida, la de Hytasa, levantada por las obras de pavimentación y el carril bici, y todo lo que ello conlleva: señalización arrancada, semáforos desconectados, marcas en el suelo indefinidas bajo los montones de tierra...

Así, en un cruce sin carteles de "peligro, obra" ni nada que se le parezca, ocurrió lo que ocurrió: eran poco más de las 9.30 horas cuando Chelo salió de su trabajo en la Consejería para la Igualdad de la Junta, dispuesta a tomarse un café. Se situó en el paso de cebra, junto a otras personas, y comenzó a caminar al ver que un camión les cedía el paso. Sin embargo, el conductor, J.R.J, de 43 años y natural de Écija, sólo divisó a las dos mujeres que pasaron antes que Chelo, pero no a ella.

Bajita, de andar lento por su cojera recuerdo de la polio y con su bastón, quedó en un ángulo muerto. El conductor no la vio y aceleró. Dicen los testigos que la mujer tuvo tiempo de golpear la carrocería del camión con sus puños pidiendo que frenara. Pero no lo hizo. No pudo. Murió aplastada bajo el peso de forma inmediata. El conductor atendió de inmediato a la mujer, pese a a su nerviosismo, pero nada pudo hacer por salvarla. Según informó ayer el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) del Ayuntamiento de Sevilla, el hombre dio negativo en el test de alcoholemia.

Los vecinos entienden que si ese semáforo hubiese estado encendido, el conductor hubiera tenido que frenar forzosamente, y no se hubiera arriesgado a arrancar aunque no viese a peatón alguno. Un examen visual a la zona evidencia que faltan señales de tráfico. Ninguno de los cuatro semáforos que gestionan el tráfico entre Hytasa y la calle Galicia (punto exacto del atropello) funcionan desde enero.

Ante la indignación por lo ocurrido, con la sensación de que "se podía haber evitado", como se murmuraba en los corros de vecinos, el millar largo de trabajadores de las consejerías de Igualdad y Empleo y numerosos residentes de la zona cortaron la calle de forma improvisada en homenaje a Chelo y como grito de protesta. El corte duró una hora pero no generó problemas de tránsito, precisamente porque los conductores se han habituado a eludir la avenida, cansados de vallas, obras y carriles reducidos.

La víctima del atropello de ayer, vecina de Sevilla Este, madre de un hijo universitario y originaria de Extremadura, llevaba apenas ocho días reincorporada en su tarea en el departamento de Nóminas de Igualdad. Había estado convaleciente un par de meses, con un pie roto, así que aún se movía con dificultad, todo complicado con su alza y el bastón.

Sin familia en Sevilla, una de sus compañeras de trabajo tuvo que trasladarse a la Universidad Pablo de Olavide, donde su hijo estudia Ingeniería Técnica Agrícola, para comunicarle la muerte de su madre. Una psicóloga de Igualdad la acompañó para asistir al muchacho. Por la tarde, una hermana de Chelo llegó a la capital para hacerse cargo del sepelio, según explicaron sus compañeros de trabajo. En Hytasa los semáforos seguían apagados, postes verdes en el que colocar flores de recuerdo con el logotipo de la Junta de Andalucía.

  • 1