Cultura

Muere Bobby Farrel, el provocador bailarín de Boney M.

El artista holandés, símbolo de los años setenta, ha fallecido a los 61 años en la habitación de un hotel en plena gira.

el 30 dic 2010 / 20:20 h.

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El cantante y bailarín holandés Bobby Farrell, la voz provocadora de Boney M., símbolo de la música disco de los setenta, murió ayer de forma inesperada en un habitación de hotel en San Petersburgo a los 61 años.

Pese a lo abrupto del fallecimiento, en plena gira, el representante del artista, John Seine, apuntó que Farrell podría haber muerto plácidamente mientras dormía, si bien habrá que esperar a la autopsia para conocer las causas de forma oficial. Aunque, en principio, no hay signos de muerte violenta, según las autoridades rusas.

Nacido en Aruba (ex colonia holandesa) en 1949, empezó a trabajar como marinero y tras una estancia en Noruega, viajó a Alemania, donde trabajó como discjokey.

En Alemania, fue descubierto en 1976 por el productor Frank Farian, que un año antes había creado el que llegaría a ser el mítico grupo setentero Boney M., compuesto además por otras tres cantantes.

Boney M. fue junto con Abba de los pocos grupos de música disco europeos de los setenta que también logró sembrar éxitos fuera del continente, sobre todo en EEUU, además de en otras partes del mundo.

El grupo alemán, que estuvo a la cabeza de los grandes éxitos en Alemania con Daddy Cool, representaba a la perfección con sus ropas extravagantes el talante rompedor de los setenta.

La peculiar y provocadora manera de bailar de Farrell complementó un año después de su creación el estilo innovador de Boney M., grupo que llegó a vender más de 150 millones de discos en todo el mundo.

Con éxitos como Sunny, Ma Baker, Rivers of Babylon o It is holi-holiday, la exótica banda también logró estar en los primeros puestos de las listas de ventas de Gran Bretaña y Holanda.

Enfundado en sus ajustados pantalones de campana, el artista de color ofrecía un espectáculo fascinante en el escenario, contorsionando todas las partes de su cuerpo, y dejando casi en todas las actuaciones su musculoso torso al descubierto.De su boca salía una voz grave que alcanzaba tonos bajos casi inhumanos y que realmente era la del productor Frank Farian y no la de Farrell, que se limitó a cantar en Boonoonoonoos, Happy Song y en los conciertos en directo.

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