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Muere otro obrero mientras aflora la ilegalidad en el trabajo

Aunque en verano baja el ritmo laboral, la siniestralidad no parece seguir esa tendencia. Un trabajador rumano de 50 años falleció en una cantera de Gibraleón (Huelva), el tercer accidente mortal en poco más de una semana. En los dos anteriores, poco a poco la investigación va desvelando flagrantes vulneraciones de la ley.

el 15 sep 2009 / 10:51 h.

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Aunque en verano baja el ritmo laboral, la siniestralidad no parece seguir esa tendencia. Un trabajador rumano de 50 años falleció en una cantera de Gibraleón (Huelva), el tercer accidente mortal en poco más de una semana. En los dos anteriores, poco a poco la investigación va desvelando flagrantes vulneraciones de la ley.

El siniestro de ayer es el segundo accidente mortal ocurrido en la cantera Gravara El Campillo en 16 meses. En abril del año pasado, un joven de 19 años murió atrapado por una cinta transportadora. Ayer, M.C., de 50 años, falleció tras seccionarle el cuello una trituradora de piedra.

Las circunstancias de este accidente se conocerán con la investigación, igual que ayer salieron a la luz algunos datos de otros dos siniestros mortales ocurridos en los últimos días. Así, el hombre fallecido el lunes al caerse en una fosa séptica en un chalé de Córdoba mientras realizaba labores de jardinería estaba dado de alta en la Seguridad Social como joyero. Según la Junta, "en sus ratos libres hacía trabajos de jardinería sin ser ni siquiera autónomo". CCOO anunció que en caso de que se demuestre la ausencia de contrato de trabajo del fallecido y la falta de medidas de seguridad en la fosa séptica presentará una denuncia ante la Fiscalía.

Pero si hay un caso representativo de cómo conculcar las más elementales normas de seguridad laboral ese parece ser el accidente de la semana pasada en el que un joven de 20 años murió en Albolote (Granada) al caer desde el tejado de una nave en el que colocaba placas solares en su primer día de trabajo. Los sindicatos ya denunciaron que estaba en formación, lo cual prohíbe trabajar en altura pero, al parecer, el joven no tenía ni siquiera este tipo de contrato. Tampoco su compañero que, según UGT, fue urgido por el encargado a huir tras el siniestro. Ambos fueron contratados de manera oral y comenzaron a trabajar sin tener la documentación en regla y sin formación para una labor en la que participaban hasta cinco subcontratas.

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