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Mugabe firma un histórico pacto con la oposición para compartir el poder

Las facciones políticas rivales de Zimbabue acordaron ayer formar un Gobierno de unidad nacional que se confía permitirá sacar al país de la crisis en que se encuentra desde comienzos de siglo. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 11:51 h.

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Las facciones políticas rivales de Zimbabue acordaron ayer formar un Gobierno de unidad nacional que se confía permitirá sacar al país de la profunda crisis en que se encuentra desde comienzos de siglo, y que se ha acrecentado en los últimos meses.

El pacto fue rubricado en un céntrico hotel de Harare por el presidente zimbabuense, Robert Mugabe, y el líder principal de la oposición, Morgan Tsvangirai, tras casi dos meses de tensas negociaciones, que estuvieron en muchas ocasiones al borde del colapso debido a la manifiesta intransigencia de las partes.

El acuerdo, por el que Mugabe sigue de presidente y Tsvangirai se convierte en primer ministro, lo firmó, asimismo, el también líder opositor Arthur Mutambara, en presencia del mediador en las negociaciones, el jefe del Estado sudafricano, Thabo Mbeki, otros líderes africanos y varios cientos de invitados. El documento pone fin a casi tres décadas de monopolio de Mugabe, aunque no lo ciñe a un cargo simbólico, como pretendía Tsvangirai, quien deberá compartir las funciones ejecutivas con su rival.

El nuevo Gobierno, en el que Mugabe retiene la jefatura del Gabinete y de las Fuerzas Armadas, mientras Tsvangirai encabezará el consejo de ministros y de la Policía, tendrá como viceprimer ministro a Mutambara, según anunció Mbeki antes de la firma. El acuerdo señala que el nuevo Consejo de Ministros tendrá 31 carteras, 15 para el partido de Mugabe -ZANU-PF-; 13 para la facción mayoritaria del MDC, que encabeza Tsvangirai, y tres para la minoritaria de Mutambara.

Tsvangirai dijo que la prioridad del nuevo Gobierno será atender las acuciantes necesidades alimentarias de la población, que sufre las consecuencias de un desabastecimiento general desatado por una inflación que ha superado los 12 millones por ciento anual. "Nuestra prioridad es acabar con la devastadora escasez de alimentos", dijo Tsvangirai, que puntualizó también que "el país necesita que los médicos regresen a los hospitales, los maestros a las escuelas y que la población tenga acceso al agua, la electricidad y pueda retirar su dinero de los bancos".

Tsvangirai advirtió de que "el camino a seguir será largo y difícil", aunque se manifestó optimista de que "Zimbabue saldrá adelante con la ayuda de la comunidad internacional". "Nuestros negocios florecerán nuevamente. Un nuevo Zimbabue se construirá rápidamente con el apoyo de la comunidad internacional", aseveró Tsvangirai, cuya presencia en el Gobierno es vista como el factor clave para conseguir el respaldo financiero de Occidente.

Sanciones por determinar. La Unión Europea (UE), que ha aplicado sanciones a Mugabe, los miembros del anterior gabinete y sus familiares por la ausencia de democracia y la violación de los derechos humanos, anunció ayer que sólo reconsiderará retirar las medidas una vez que se ponga en marcha el acuerdo para compartir el poder.

Mugabe, por su parte, dejó claro que, pese al acuerdo logrado con Tsvangirai, no dejará de denunciar a los países occidentales, especialmente el Reino Unido y EEUU, a los que acusó de "respaldar a la oposición para obligarnos a abandonar el poder". "Los problemas africanos deben ser resueltos por los africanos. La situación (de crisis) que teníamos fue creada por las antiguas potencias coloniales", dijo Mugabe, mientras Tsvangirai lo observaba entre incrédulo y molesto.

Mugabe, en el poder desde la independencia de Zimbabue del Reino Unido, en 1980, fue reelegido presidente en junio pasado en la segunda vuelta de unas elecciones en las que participó en solitario, debido a que Tsvangirai se retiró a causa de los asesinatos de sus seguidores.

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