Local

Mujeres en riesgo de exclusión social se integran a través del proyecto Atticus

el 06 nov 2009 / 18:14 h.

TAGS:

El proyecto Atticus, puesto en marcha por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra , tiende la mano a personas en riesgo de exclusión social, sobre todo mujeres desempleadas con cargas familiares y discapacitados, que tras recibir una nueva formación vuelven a creer en sí mismas.

En las últimas semanas, varias alumnas comenzaron sus prácticas en algunas empresas que colaboran con el programa. Valle Sánchez y Noelia Gómez pertenecen a los itinerarios de ayuda a domicilio y terminan en estos días sus prácticas en la residencia de ancianos La Milagrosa, en la que los mayores son atendidos por un equipo de 11 religiosas y 33 seglares.

La primera reconoce los conocimientos recibidos durante la teoría, aunque hay matices que sólo los proporciona el trabajo diario. "Mis sensaciones son muy buenas y me siento como en casa, ya que ellos lo hacen fácil porque son especiales", cuenta. En los mismos términos se expresa su compañera: "Esperaba afecto de estos mayores, pero no tanto cariño como me han dado, ya que cada día te cargan de energía, por lo que sólo tengo palabras de agradecimiento".

En la residencia de ancianos Manuel Ridruejo, la mayor que la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores (FOAM) tiene en Andalucía, realizan sus prácticas otras siete mujeres: Isabel, Elizabeth, Concepción, Mari Carmen, Dori, Gloria y Ana María. Prestan servicio en este nuevo complejo situado junto a la autovía Sevilla-Málaga (A-92).

En el caso de Dori, la atención a los mayores no le coge por sorpresa. Durante 10 años cuidó a su madre, que estaba enferma de alzhéimer. Cuando rememora hábitos pasados, vuelve a percibir la satisfacción personal que supone ayudar a los demás. "Cuando atiendo a estos abuelitos lo hago con un cariño que me devuelven multiplicado por mucho", enfatiza. Después de las prácticas espera encontrar trabajo y reinsertarse en la vida laboral en un sector muy distinto al que trabajó antes. "Hace años estuve en una fábrica, pero esto es diferente, aquí no te puedes equivocar porque son personas", subraya. "En principio no creí que podía servir para esto, pero mi carácter juega a favor y contagio mucha energía a los demás", continúa.

Son testimonios de una nueva vida y de la esperanza en el futuro de estas mujeres, que tras meses de duro trabajo ven recompensados su tenacidad y espíritu de lucha. El objetivo ahora es la inserción laboral.

 

  • 1