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Multitudinario adiós a Jarque

Alrededor de 14.000 personas, según las cifras facilitadas por el Espanyol, participaron ayer en el silencioso desfile en el que se convirtió la capilla ardiente de Dani Jarque, el capitán del equipo blanquiazul, fallecido el pasado sábado en Italia debido a un fallo cardíaco.

el 16 sep 2009 / 07:05 h.

Alrededor de 14.000 personas, según las cifras facilitadas por el Espanyol, participaron ayer en el silencioso desfile en el que se convirtió la capilla ardiente de Dani Jarque, el capitán del equipo blanquiazul, fallecido el pasado sábado en Italia debido a un fallo cardíaco.

Desde primera hora de la mañana, el estadio de Cornellá se transformó en un enorme tanatorio coloreado por los símbolos del Espanyol y de un sinfín de símbolos de otros equipos. Todos los clubes de Primera División y la mayoría de Segunda estuvieron representados en el sepelio. Todos expresaron personalmente sus condolencias a la familia de Jarque y a los jugadores del Espanyol, abatidos junto al féretro de su compañero.

Presidentes, entrenadores, jugadores y directivos de todo el fútbol español visitaron Cornellá, la mayoría por vez primera, para trasladar su apoyo al club y a la familia. Florentino Pérez y Joan Laporta, presidentes de los dos gigantes del fútbol español, Real Madrid y Barcelona, respectivamente, estuvieron presentes en el estadio, junto a la familia, encabezando las amplias delegaciones de sus clubes.

No fueron los únicos. Paralelos a la procesión de aficionados anónimos, 14.000 a lo largo de las seis horas en las que permaneció abierta la capilla ardiente; acudieron autoridades deportivas y políticas, como el presidente de honor del COI, Juan Antonio Samaranch, o el presidente de la Federación, Ángel María Villar. También jugadores que compartieron vestuario con Jarque y que ahora visten otra camiseta o se han retirado: Gorka Iraizoz, Torrejón, Beranger, Angel, Nené, Lacruz, Valdo, Sergio Sánchez, Jofre, Carlos García, Lopo, Ito, Armando Sá, Héctor Simón, Posse, Gerard Autet, Toni Velamazán o Morales. Entrenadores fundamentales en la carrera de Jarque -Paco Flores, Ramón Moya, Tintín Márquez, Lotina y Valverde- acudieron en persona a presentar sus condolencias a la familia, un reencuentro con su pasado deportivo que no hubieran querido vivir.

La masiva afluencia de público y autoridades desbordó al club. Al mismo tiempo que una incesante procesión de coronas de flores entraba en el estadio por la puerta 21, la gente desfiló en silencio, compungida e impresionada, por el pasillo habilitado por el club hasta el antepalco presidencial. Allí flanqueaban el féretro de Jarque sus compañeros de equipo y los directivos del club en una escena impactante.

Con la mirada perdida, en un extremo silencio, los jugadores del Espanyol acompañan a Jarque junto a una enorme corona con el escudo del club y una foto del futbolista fallecido. Al otro lado del féretro, protegidos por un biombo, los familiares y amigos de Jarque asisten con dolor a la incesante procesión de aficionados anónimos que atraviesan la sala en silencio, moderando el paso, santiguándose ante el ataúd del capitán del equipo, sin teléfonos móviles ni cámaras fotográficas a la vista, aún incrédulos ante la muerte de un chico de 26 años que estaba a punto de ser padre.

Al final del recorrido, apenas ocho o diez minutos desde la entrada al estadio, varios libros de recogida de firmas dan por cerrado el desfile que sirve para despedir a Jarque. La mayoría escribe algunas palabras de ánimo. La explanada de la puerta 21, santuario en memoria de Jarque, quedó tapizada por las velas, los colores, las bufandas y las camisetas, algunas depositadas en persona por futbolistas como Marc Crosas (Celtic) o Sergio Sánchez, ex compañero de Jarque.

Funeral en la intimidad. Al caer la tarde, el mosén Salvador Solà i Bohigas, párroco del barrio de la Cooperativa de Sant Boi, donde se crió Jarque, ofició el funeral en la intimidad familiar con las notas del coro Mortis Nostrae. Fue el epílogo a una intensa jornada para los jugadores y especialmente para la familia El Espanyol afronta ahora el futuro más inmediato entre el dolor y la incógnita y el deseo de buscar una forma de homenajear a Jarque.

Especialmente emotivos se mostraron el actual entrenador del Villarreal, Ernesto Valverde, y Sergio Sánchez. El actual jugador del Sevilla se acercó a la puerta 21 donde están todos los recuerdos de los aficionados. Con las puertas aún cerradas y sin nadie que le molestase el futbolista se acercó al espectacular santuario, se puso de cuclillas, y con una camiseta blanquiazul se tapó la cara. Luego dio una vuelta por el lugar hasta que se paró, firmó una camiseta y la dejó con el resto de objetos. Un visiblemente tocado Sergio Sánchez despidió así al que fue su compañero y amigo. La representación sevillista, con el director deportivo y consejero Monchi, el capitán Andrés Palop y el vicepresidente José Castro, con el recuerdo de Antonio Puerta muy presente,

fue de las más sentidas.

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