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Museos que fueron casas

La arquitectura contemporánea responde a múltiples desafíos. Primando el carácter social, la vivienda, el ámbito de trabajo, los lugares de ocio, el espacio público y del transporte, han habilitado nuevos tipos edilicios, integrando los avances tecnológicos, y transformado el carácter de las ciudades...

el 16 sep 2009 / 08:39 h.

La arquitectura contemporánea responde a múltiples desafíos. Primando el carácter social, la vivienda, el ámbito de trabajo, los lugares de ocio, el espacio público y del transporte, han habilitado nuevos tipos edilicios, integrando los avances tecnológicos, y transformado el carácter de las ciudades.

Las urbes históricas alteraron su fisonomía en función de la intensidad de su dinamismo económico. Y con el paso del tiempo se ha ido generando una doctrina de conciliación, una práctica de mediación de la disciplina arquitectónica entre innovación y preservación. Uno de los cometidos del proyecto arquitectónico actual consiste en rehabilitar arquitecturas cuyas funciones originarias han entrado en quiebra, pero cuya imagen urbana, sus valores tectónicos y la cualidad de sus espacios deben salvaguardarse mediante una reactivación funcional que potencie su papel en la memoria colectiva.

La UIMP programa en Sevilla para el próximo otoño el encuentro "De palacio a museo", dirigido por Pedro Moleón, profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid y Director de Patrimonio Arquitectónico e Inmuebles del Patrimonio Nacional. Su objetivo es "explicar y hacer comprensible, desde el proyecto que anticipa el futuro y desde la experiencia de lo ya realizado" ese tránsito funcional que tiene lugar "con adaptaciones, servidumbres y sacrificios inevitables, pero sin pérdida de la identidad histórica y el carácter del palacio".

El Palacio Real de Madrid, el de Aranjuez, o la Almudaina de Palma de Mallorca, junto a los sevillanos Real Alcázar y Casa de Pilatos, entre otros, serán objeto de reflexión.

Pero la naturaleza excepcional de esos monumentos no cubre la totalidad del dilema que encierra la rehabilitación para usos culturales de casas de menor dimensión. La pasada semana en Buenos Aires he podido revisitar tres casas que representan la riqueza arquitectónica del primer tercio del siglo XX: la Errázuriz, la Noel y la de Victoria Ocampo.

Una casa afrancesada, del arquitecto René Sergent, convertida en Museo de Artes Decorativas; otra neocolonial actual Museo de Arte Hispanoamericano, del arquitecto Martín Noel, autor del Pabellón de Argentina en la Exposición Iberoamericana de 1929; y una tercera de modernidad relativa, de Alejandro Bustillo, abierta recientemente por el Centro Nacional de las Artes.

Buenos Aires está plagada de casas convertidas en sedes culturales, como sucede en muchas ciudades del mundo. Casas que habitaron personajes ilustres y hoy celebran su memoria y promueven valores. Pero Sevilla no responde a esas posibilidades, o lo hace de forma precaria, como sucede con la Casa de Murillo.

No basta con las residencias aristocráticas supervivientes como la de la Condesa de Lebrija, que acompaña a la Casa de Pilatos, y como podría hacerlo Dueñas cuando la Casa de Alba lo disponga. Se debería planificar una red de casas dedicadas a nuestros escritores, artistas, arquitectos, músicos,?; hombres y mujeres que personifican Sevilla.

Catedrático de Arquitectura de la Hispalense

vpe@us.es

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