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Nace en el Virgen del Rocío el quinto bebé operado de espina bífida durante la gestación

El bebé se recupera satisfactoriamente en la Unidad de Gestión Clínica de Neonatología.

el 21 jun 2013 / 13:25 h.

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Una mujer de 28 años ha dado a luz la semana pasada al quinto bebé  operado intraútero de espina bífida en el Hospital Universitario  Virgen del Rocío de Sevilla, según ha informado este viernes en una  nota el citado hospital, que también ha detallado que la madre, que  se sometió a una cirugía fetal a las 26 semanas de gestación, ya ha  sido dada de alta. El bebé, por su parte, se recupera  satisfactoriamente en la Unidad de Gestión Clínica de Neonatología. En concreto, este hospital ha precisado que la compleja  intervención se llevó a cabo el pasado mes de abril por especialistas  en Medicina Fetal, Neurocirugía, Anestesiología y Reanimación, además  de contar con la colaboración del grupo de investigación de Física  Interdisciplinar de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la  Universidad de Sevilla. El equipo de Medicina y Terapia Fetal, dirigido por Guillermo  Antiñolo, detectó la lesión en la tercera vértebra lumbar del feto en  la 24 semana de gestación, después de practicar una ecografía y una  resonancia. El recién nacido tiene en la actualidad una movilidad y  sensibilidad del cien por cien en sus piernas. Además, no presenta  signos de hidrocefalia en las imágenes obtenidas mediante tac  cerebral, que ha resultado normal, por lo que se ha podido evitar con  la cirugía intraútero dos de las principales complicaciones de la  espina bífida, según han detallado igualmente desde el centro. CIRUGIA Y ALTA COMPLEJIDAD EN EL PROCESO ANESTESICO Antes de iniciar la intervención, el equipo realiza una valoración  preoperatoria muy exhaustiva. El estudio incluye una ecografía de  alta resolución donde se valora la biometría del feto, se localiza la  placenta y se determina la altura, el tamaño y la morfología de la  lesión. Igualmente, los profesionales detectan el tamaño ventricular,  la posición de los pies, la movilidad de los miembros inferiores, y  excluyen otras anomalías fetales asociadas. Los estudios se completan con una segunda ecografía, en este caso  transvaginal (para medir la longitud del cuello del útero), y una  resonancia magnética. Con los resultados, valoran los riesgos y  beneficios de la cirugía fetal. La intervención requiere que la madre reciba anestesia general  junto con un catéter epidural para seguir controlando el dolor tras  la cirugía. Este procedimiento anestésico es uno de los más complejos  descritos en la Medicina, por lo que son necesarios controles  intraoperatorios adicionales. Asimismo, resulta vital durante la  operación fetal mantener el volumen uterino para minimizar el riesgo  de desprendimiento de placenta, de contracciones uterinas y la  consiguiente expulsión del feto. El feto, una vez colocado en la posición óptima, queda  inmovilizado a través del útero para que no se desplace durante la  cirugía. Así, recibe anestesia fetal mediante una inyección  intramuscular que controla el dolor y sus movimientos. La madre y el feto se encuentran, de este modo, preparados para  que los profesionales inicien la liberación del defecto de la médula  espinal con la piel y puedan corregir la malformación del tubo  neural. Posteriormente, cierran el útero, reponen el líquido  amniótico simultáneamente, lo introducen en el abdomen y suturan la  pared abdominal. Durante todo momento, el feto permanece monitorizado  mediante ecocardiografía continua. La cirugía fetal se realiza econ la ayuda de un quirófano  integrado portátil patentado, que permite analizar y gestionar las  imágenes quirúrgicas para monitorizar y registrar en tiempo real toda  la actividad que se desarrolla durante la cirugía.

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