Cultura

'Nada personal': La joya oculta

el 13 nov 2009 / 21:47 h.

Cuando ya todo acababa, cuando habíamos visto un par (tres a lo sumo) de buenas películas, pero ninguna que nos hubiera atrapado y que nos hubiera hecho disfrutar de verdad de esto que llamamos cine, llegó el último día y con él Nada personal, la joya oculta que hay en todo festival que se precie, esa película pequeña que llega sin hacer demasiado ruido, de la que no se espera demasiado, y que acaba conquistando y enamorando al respetable.

Sencillamente genial, Nada personal cuanta la historia de una chica joven de la que no sabemos nada. Está sola y llorando en un piso vacío. La gente en la calle se pelea por los muebles y trastos que acaba de abandonar. Se quita un anillo, lo deja allí y se va de Holanda, su país. Vagabunda por propia elección, no se relaciona con nadie, mantiene una vida errante y solitaria, y llega a Irlanda, mochila a la espalda. Un día descubre una casa en medio de la nada, en la que vive un ermitaño. Éste le ofrece que trabaje para él, en el campo, en su jardín, a cambio de comida. Ella acepta con la condición de que no tendrán una sola conversación personal, que sólo será una relación laboral. Pero poco a poco, empiezan a interesarse el uno en el otro, aunque no se atreven a romper el pacto.

Nada personal no es una cinta romántica al uso. De hecho ni siquiera podría catalogarse de cinta romántica. Los cuatro personajes (ella, él, el paisaje y el silencio) enamoran. El guión, de la misma directora, es redondo, sin fisuras, y consigue transmitir toda la intensidad, toda la emoción que pretende, con una máscara de simplicidad que no es tal (parece muy sencillo hacer lo que ella hace, pero no lo es).

A veces se dice que un personaje debe evolucionar, debe cambiar para que un guión funcione. En este caso, el personaje de la chica no lo hace (¿o sí?). Su trayectoria es circular, acaba tal como empezó, pero por elección propia, llevando sus decisiones hasta las últimas consecuencias, con mucha valentía.La película fue multipremiada en Locarno (Mejor ópera prima, actriz, Jurado joven, mención especial) y en el Nederlands Film Festival (película, director, fotografía y sonido). Y muy (muy) posiblemente también lo sea aquí. No en vano es, con diferencia, la mejor película que se ha visto en este concurso.

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