Deportes

Nadal se corona Príncipe de Asturias

Nadal ha culminado su año más mágico, en el que ha ganado por cuarta vez el torneo de Roland Garros, el primero en Wimbledon, la medalla de oro olímpica y se ha situado como número uno del tenis mundial.

el 15 sep 2009 / 11:09 h.

Santiago Aparicio

Nadal ha culminado con la consecución del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes su año más mágico, en el que ha ganado por cuarta vez el torneo de Roland Garros, el primero en Wimbledon, la medalla de oro olímpica y se ha situado como número uno del tenis mundial.

Nuevos vientos han soplado para el deporte de la raqueta. El fenómeno español ha sido el único capaz de alterar el orden en el circuito. De terminar con la dictadura instaurada hace más de cuatro años atrás por un talento acordado entre el puñado más excelso de la historia.

Rafael Nadal tiene mucho que ver en la abdicación de Roger Federer, imposibilitado a prolongar su magia permanente entre las alturas de la clasificación. Y enquistado en el ímpetu de frenar el advertido crecimiento del balear. Tanta presión ha terminado con el mito. Al menos de momento.

Un lunes 18 de agosto de 2008 permanecerá registrado como la coronación del mejor deportista español. Un tipo plagado de ambición, de superación, que valida y representa como nadie los valores anhelados por la condición humana. Aquellos que propician el éxito.

Nadie como él. Capaz de romper los registros, batir récords y tumbar barreras. Intratable en su hábitat natural pero posibilitado también para invadir territorio ajeno.

Un mito viviente . El primer tenista español en conseguir el oro olímpico fue el mismo que terminó con la larga travesía del desierto en Wimbledon. De unir los tiempos de Manolo Santana con los suyos. De alcanzar la cima del mundo. Y de intentar prolongar su estancia más allá del obtenido por Juan Carlos Ferrero y Carlos Moyá, los referentes hispanos más recientes.

Después de hacer de Roland Garros un feudo intratable, con 28 victorias seguidas y cuatro copas de los Mosqueteros, el tenista de Manacor tiene ante sí el mejor de los panoramas posibles. Un futuro sin duda alentador.

Mucho ha tenido que ver en la trayectoria del balear las directrices de su tío y entrenador, Toni Nadal. Un tipo de talante tranquilo, que pretende traspasar ese sosiego, desde la sombra, al hombre al que ha situado a la altura de los mitos: de Bjorn Borg, de Ilie Nastase, de Mats Wilander, Jimmy Connors, John McEnroe ... ilustres que marcaron una época y dejaron grandes momentos para la historia.

Toni, hermano del que fuera futbolista internacional del Barcelona Miguel Ángel Nadal, ha conseguido que Rafa mantenga los pies en el suelo. Desde el primer momento. Desde que, siendo un chaval, estaba exultante tras conquistar el campeonato de España. Entonces, Toni Nadal le mostró la relación de vencedores a lo largo de la historia en el torneo. Y le preguntó cuáles de esos nombres recordaba. Pocos, realmente muy pocos, habían progresado después.

El primer jugador después de Wilander en ganar el título en París en el año de su debut, el que ha sido capaz de truncar la leyenda en hierba de Federer, asimiló bien los consejos de su tutor y ahora acaba de proporcionar un oro histórico al deporte español. Un logro que alimenta un curso explosivo, con ocho títulos a sus espaldas. Pekín 2008 se une a Roland Garros y Wimbledon; a los Masters Series de Montecarlo, Hamburgo, Canadá; a los torneos de Queens, de Barcelona... con las finales en el Masters Series de Miami y Chennai, que también pudo ganar.

El oro olímpico supone el trigésimo primer título del tenista de Manacor. Un número que amenaza las grandes cifras de las leyendas imponentes.

Desde que en 2004 lograse la Copa Davis con España, desempeñando además un papel fundamental en la final ante EE UU, Nadal ha ido creciendo como tenista y competidor, hasta convertirse en lo que es hoy, una de las máximas referencias del deporte español y uno de los mejores deportistas del planeta.

Con ocho derrotas en los 70 partidos del curso, este imparable zurdo ha implantado una nueva autoridad en el tenis. Ha cambiado los tiempos establecidos. Ha impuesto los nuevos vientos. Una exhibición de que el ser humano tiene al alcance cualquier cosa que intente.

  • 1