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Nadal y Federer volverán a verse las caras en una final de un Grand Slam

Se cumplieron todos los pronósticos y los dos mejores tenistas del mundo se batirán sobre la hierba londinense por tercera vez consecutiva. El español venció Schuettler, mientras que el suizo hizo lo propio con Safin en semifinales.

el 15 sep 2009 / 07:23 h.

Se cumplieron todos los pronósticos y los dos mejores tenistas del mundo se batirán sobre la hierba londinense por tercera vez consecutiva. El español venció Schuettler, mientras que el suizo hizo lo propio con Safin en semifinales.

Nadal sorteó el último trámite que le sitúa en su tercera final consecutiva en Wimbledon, despachando en tres sets (6-1, 7-6 y 6-4) al alemán Rainer Schuettler para quedar frente a frente con el duelo anticipado: el suizo Roger Federer le espera el domingo.

El derroche de calidad del número 2 del mundo dejó poco margen a la sorpresa. Hubo un primer set con diferencias cualitativas bochornosas; un segundo, en el que Schuettler varió la estrategia para golpear al mallorquín con más contundencia; y un tercero que finalmente corroboró la destreza del segundo favorito.

El arranque torpe del verdugo de Arnaud Clement contrastó con el poderío del manacorense. Schuettler, que la víspera admitía que su pretensión sería "pasarlo bien y ponérselo difícil" al campeón de Roland Garros, lo pasaba mal ante un ciclón que encadenaba golpes ganadores -un total de 40-, mostraba una derecha descomunal y apenas le dejaba espacio para respirar.

Nadal fue inaccesible durante la primera manga. El mallorquín, que se ha metido por tercer año consecutivo en la final de este torneo, es el mejor Nadal en hierba.

A cada latigazo que le asestaba el tenista balear -que sólo en el primer set rubricó 12 golpes ganadores-, su rival se despachaba a gusto con una retahíla de lo que parecían improperios en su lengua. Producto, claro, de la frustración.

Diferencias cualitativas espectaculares. Schuettler se comportó como el semifinalista improbable, como un invitado sorpresa a una cena en la que sólo disfrutaba del menú uno de los comensales.

El número 2 le castigó en todos los departamentos. Aprovechó cada una de las carencias técnicas que mostró el germano para romperle el servicio en el primer juego; para encadenar un segundo con un 40-0 y para quebrar de nuevo al verdugo de Santiano Ventura y de Guillermo García en esta edición en el tercero.

Peor, imposible. En 23 minutos, Nadal había superado con nota el set con un 6-1 logrado con un nuevo "break", y que reflejó la superioridad apabullante del favorito, que hasta ahí no cometió ninguna doble falta y ningún error no forzado.

Schuettler esperó al segundo set para reaccionar. Esa reválida comenzó con un guión similar, aunque Nadal cometió su primer error no forzado de todo el partido -en total, incurrió en 18; el germano, 22- y su rival pareció despertar de la pesadilla pasado el cuarto de hora.

Entonces, sí, Schuetler logró lo que parecía imposible. Rompió el saque de Nadal en el tercer juego con un gran punto y trató de variar la estrategia.

Casi lo consiguió. Nadal bajó notablemente la intensidad y su adversario pareció recordar que su oponente era zurdo para meterse en el partido.

El número 94 en el ránking mundial afinó la puntería aunque no logró ningún saque directo en este set -Nadal hizo 5 "aces" de un total de 7; Schuettler, sólo 3-, mientras que el manacorense cometía errores y se mostraba algo menos preciso con su derecha.

Fueron esas negligencias las que dieron aire a Schuettler, que estuvo a sólo un juego de ganar el set, con 5-3, antes de que Nadal volviera a ponerse las pilas. El rival impasible pasó a convertirse en el rival incómodo. Nada, por supuesto, que no pudiera remediar el segundo favorito, que incurrió en esta manga 11 errores no forzados, uno más que su oponente.

El zurdo de Manacor necesitó algo más de una hora para rematar el set. Remontó los números adversos del marcador para igualar a 5 juegos, pero la nueva actitud de su rival llevó el set al desempate, que ganó Nadal por 7-6 (3).

En la última manga, el manacorense llegó a perder 3 bolas de partido, que salvó el alemán para llevarse el noveno juego disputadísimo y ponerse 4-5.

El mallorquín -que en total convirtió 5 de doce ocasiones de rotura- aprovechó su servicio para enmendar el resbalón y amarrar el tercer parcial, con un último juego en blanco para Schuettler, por 6-4.

"Quizá no fue mi mejor partido pero en cualquier caso, he ganado en 3 sets y llego a la final con mucha confianza, aunque sé que voy a jugar contra el mejor jugador del mundo", comentó el balear al terminar en la Central.

Nadal, que encadenó la vigésimo tercera victoria consecutiva que logra y su trigésimo triunfo en hierba de 37 encuentros disputados en esta superficie, es consciente de que su próxima misión, Federer, no es Schuettler.

"Tendré que jugar muy bien para tener ocasiones de ganar" el domingo, dijo. Pero no le falta confianza: "En un partido puede ocurrir de todo. Él (Federer) está jugando muy bien, pero yo también". Habrá que esperar.

Federer acabó con Safin

Por su parte, Roger Federer se clasificó para su sexta final consecutiva de Wimbledon tras vencer al ruso Marat Safin por 6-3, 7-6 (3) y 6-4 en un partido muy digno del ruso, que enseñó al público británico un arsenal de golpes suficientes para merecer llegar a la final... cuando no esté el suizo delante.

El ruso jugó su mejor tenis en hierba desde que debutó en Londres en 1998. El buen juego exhibido por el moscovita sirvió para igualarse con el pencatampeón en casi todos los tramos del encuentro.

Pero Federer escribió una vez más la vieja historia de aquel que osa jugarle bien en hierba: no bajó la guardia en ningún momento y con un tenis casi perfecto se llevó el choque en una hora y 42 minutos de duración.

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