Cofradías

Nadie creyó que hubiera opciones

el 21 abr 2011 / 20:45 h.

Por aquello de que la moral es lo único que se pierde y cuando, además, no hay otra alternativa posible, los alrededores de la iglesia de la Anunciación no dejaron ninguna clarita y el público se agolpó ante la puerta como si se tratara del mejor de los jueves santos posibles. Quiso el inclemente cielo que una nube, nubarrón para ser exactos, se posara sobre la plaza de la Encarnación a las ocho y cinco de la tarde, como queriéndoles decir a los nazarenos de morado que ni se les ocurriera poner a sus tres pasos en la calle.

"¿Pero es que alguien se cree que va a salir?", interrogaba al gentío un individuo que, paradójicamente, defendía su primera fila en una esquinita de la puerta del templo para la cofradía fantasma que debería estar aguardando. Pájaro de mal agüero sí, pero pájaro acertado al fin y al cabo. La hermandad pidió al Consejo de Cofradías media hora de margen antes de tomar una decisión al respecto. La cumplieron con exactitud.

El Valle se iba a quedar sin la silente e impresionante admiración que le profesa Sevilla.
Ni un sólo pronóstico les era propicio. Con el parte en la mano y de cumplirse las peores expectativas que en él anidaban podían haberse puesto empapados hasta en seis ocasiones. En la calle algunos afirmaban que tenían asumido que la única forma de ver los tres pasos de la cofradía iba a ser entrando en su templo. Otros lamentaban haberse quedado sin la curiosa instantánea del Cristo de la Coronación con el telón de fondo de Metropol Parasol.

En Semana Santa siempre se unen las intenciones más sagradas con las más mundanas. Que se lo preguntan si no al espontáneo que se puso a vender estampas y almanaques (¡de 2012!) con la Virgen del Valle. Dicen que hizo más caja que nunca. Quien no se conforma es porque no quiere.

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