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"Nadie ha olvidado la bendita locura de la final de la Davis"

Son 10 años al frente de uno de los tres centros nacionales de tecnificación dedicados al tenis. Proyecto estrella de la candidatura olímpica de Sevilla, su crecimiento se ralentizó sin ese tren, pero ha logrado un status de referente

el 22 oct 2009 / 22:33 h.

Juan Arispón, director del Centro de Tecnificación de Tenis Blas Infante.
-¿Dónde se agarró este centro para que pudiera salir adelante sin el proyecto olímpico?

 

-Había la necesidad de crear una instalación que fuese un referente para que nuestros tenistas no tuviesen que alejarse de sus casas para crecer. El centro también ha ido creciendo en infraestructuras y medios para estar al nivel de los mejores. Pero la vertiente de promoción también es importante. Ponemos al servicio de los aficionados unas magníficas instalaciones al alcance de cualquier bolsillo.

-Hace 10 años era una utopía.

-No todos confiaban en el proyecto, no había mucha experiencia en que fuesen las federaciones las que gestionasen instalaciones públicas, sólo Cataluña había comenzado el camino con bastante éxito por cierto, pero había dudas.

-Y muchas dificultades.

-En la primera época nos íbamos con una red portátil a la puerta de los colegios y nos poníamos a jugar en medio de la calle. Pero lo que evitó que el proyecto se durmiera fue la idea de que Sevilla acogiese una eliminatoria de Copa Davis en 2003, contra Bélgica. Aceleró la terminación de la segunda fase con las primeras pistas de tierra batida de la ciudad. Supuso un antes y un después, también para la Federación Andaluza. En cuanto al funcionamiento hemos demostrado que se puede gestionar, en perfecta sintonía, el deporte de competición y alto nivel, con el deporte para todos.

-El tenis en Sevilla se circunscribe a una serie de clubes con un carácter más social.

-Los clubes son la base de todo. Luego, el tenis se va profesionalizando, se necesita dinero y los clubes tienen intereses distintos.

-¿Puede afirmar que no hay que emigrar a Barcelona para poder llegar lejos en el tenis?

-Si al jugador se le ofrece lo que necesita para qué marcharse. Distinto es que se estanque, o que existan lagunas deportivas o económicas. Lo ideal es ofrecerle estabilidad al deportista y en este centro y en esta federación lo hacemos.

-El Blas Infante es una concesión municipal, está avalado por el CSD y la Junta ha hecho una aportación imprescindible. En los despachos no se ha desenvuelto mal...

-Aunque algunos no midieron bien su potencial, nos hemos podido sentar con las instituciones para conseguir algo grande para nuestra comunidad. El Consejo Superior de Deportes avaló el trabajo que ya se estaba haciendo y con el IMD llevamos diez años sin trabas. Sin la Junta tampoco sería posible que ahora seamos un referente en España. El tenis juvenil no llama a las empresas privadas y se tendrían que plantear incentivos fiscales para atraer el patrocinio.

-¿No es una barbaridad poner a críos de 12 o 14 años a entrenar como profesionales?

-El tenis es un deporte muy competitivo y se llega a extremos. Cada vez empiezan a competir a edades más tempranas con exigencias de resultados. El error es quemar etapas demasiado rápido. El desarrollo de un tenista no es una carrera de 100 metros sino más bien un maratón.

-Ahora ya puede contar la intrahistoria de la final de la Davis de 2004. Con los jugadores tiene una relación de años.

-Todo fue una locura, pero la idea tenía detrás tanta ilusión que se convirtió en uno de los mayores éxitos del deporte español. ¡Cubrir el estadio olímpico! Hasta nos reíamos. No creo que se hubiese ni planteado en otro sitio que no hubiese sido Andalucía. Demostramos una capacidad que a nadie se le olvida. A Nadal, Moyá, Feliciano... a todos los conozco desde pequeños de mi etapa como técnico y seleccionador de equipos nacionales. Después de la final lo festejamos bien con ellos.

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