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"Nadie tiene intención de no pagar la deuda en Grecia. Es un debate falso"

Dimitris Kyriakou, economista e investigador del Instituto de Prospectiva Tecnológica de la UE con sede en Sevilla, defiende que la propuesta de reformas enviada por Atenas a la UE es "muy razonable. No hay de lo que asustarse".

el 24 feb 2015 / 23:23 h.

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20150224_210120 Dimitris Kyriakou y Luis Palma, en el debate organizado por Café Babel. Foto: El Correo Dimitris Kyriakou es economista, investigador del Instituto de Prospectiva Tecnológica de la Unión Europea con sede en Sevilla y griego. Comienza su charla en el Instituto de Idiomas de la Universidad de Sevilla, organizada por Café Babel, dejando claro que habla en condición de ciudadano heleno. Ni como trabajador de la Comisión Europea, ni como asesor que fue de distintos gobiernos de su país, ni siquiera como candidato del partido Potami en las últimas elecciones en las que Syriza ha revolucionado el tablero europeo. "Nadie tiene intención en Grecia de no pagar la deuda. Es un debate falso", asegura Kyriakou en el turno de preguntas. Para Dimitris el problema es que a Grecia se le han suministrado fármacos que no funcionan para combatir sus males. Esta terapia que sí funcionó en países como Alemania hace años (los germanos aplicaron una bajada de costes cuando ya tenían conquistado el mercado exterior) en el caso de Grecia, o incluso de España, con poca producción y sin reconocimiento exterior, no pueden tener el mismo efecto. Siguiendo con el símil médico, en Grecia "al final tendremos un cadáver estilizado, pero un cadáver al fin y al cabo", señala Kyriakou en alusión a los ajustes leoninos aplicados en su país. El ministro de Finanzas Yanis Varoufakis presentó ayer martes un paquete de medidas que da cabida tanto a las exigencias de la UE como a las promesas electorales de Tsipras. Tanto Kyriakou como el profesor de la Universidad de Sevilla Luis Palma Martos, coincidieron en criticar a los medios de comunicación por transmitir una imagen distorsionada sobre los nuevos gobernantes de Grecia. "Léanse la carta enviada por Varoufakis. Lo que dice son cosas muy razonables. No hay nada que asuste", dijo Palma Martos. Kyriakou dio un paso más y calificó al ministro de Finanzas como una "persona seria" cuyas propuestas son de lo "más normal". Lo que sí le critica Kyriakou a Varoufakis es su empecinamiento en que la todopoderosa Alemania reconozca que sus recetas no han valido y que hay que ensayar otras. "¿Se imaginan a un paciente insistiéndole a su médico para que reconozca que el tratamiento que le ha mandado no sirve? ¿Se lo imaginan?", preguntó al auditorio. La solución para Grecia en este momento pasaría por el hecho de que no fuera el único país que se enfrenta a Alemania. Pero una comunión con España o Portugal, gobernadas por fuerzas conservadoras, se antoja imposible. Y así es porque los gobiernos de derechas temen que en sus países surjan movimientos como el de Syriza. En España, el miedo se llama Podemos. El acuerdo alcanzado con el Eurogrupo para extender cuatro meses la financiación del país no es un nuevo rescate, sino una ampliación del crédito, según explicó el Ejecutivo heleno ayer en declaraciones recogidas por la agencia Efe. La lista de medidas que el Ejecutivo ha enviado a Bruselas y que ha sido ratificada por las instituciones "se fundamenta en la agenda del Gobierno, es decir, se basa en el concepto de que el principal problema de la economía griega es la evasión fiscal de los ricos". En la lista, Atenas se compromete a luchar contra la evasión fiscal y la corrupción, a modernizar la administración pública, a reformar la seguridad social y a no revertir ninguna privatización que ya se haya materializado. "No habrá nuevos recortes de las pensiones, no habrá nuevos despidos en el sector público y no habrá un aumento de los impuestos para los pobres y las clases medias", recalcaron las citadas fuentes. El Ejecutivo de Tsipras defiende que este acuerdo "incluye gran parte del Programa de Salónica", un plan de ayuda social que contempla "medidas de justicia fiscal y otras dedicadas a combatir la crisis humanitaria" como cupones para alimentos y electricidad gratuita, y cuya aplicación, según las citadas fuentes, "no pone en peligro el equilibrio fiscal".

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