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«Necesitamos ayuda de testigos»

el 17 feb 2010 / 20:30 h.

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María Luisa, Ismael y María del Mar, en el despacho de su abogado, Enrique Molina.

Eran las 20.30 horas del pasado 6 de febrero cuando Rafael Conde, que se dirigía a su trabajo como vigilante de seguridad, sufrió un accidente mortal en la SE-30, a la altura del tanatorio. En la incorporación desde el centro comercial Carrefour hacia San Lázaro, salió despedido de su ciclomotor, un Peugeot Elyseo de color gris, tras colisionar con la mediana. Su cuerpo era arrollado por un vehículo que circulaba en el sentido contrario, que lo arrastró durante 41 metros. Dos semanas después, su familia sigue sin saber qué fue lo que provocó el accidente, ya que han escuchado versiones distintas a la que consta en el atestado realizado por la Policía Local.

"Hace casi quince días que ocurrió y aún no sabemos qué paso exactamente", dice María Luisa Cruces, ex mujer de Rafael. Ella y su hijo Ismael, de 18 años, han acudido a un abogado para intentar esclarecer lo qué ocurrió aquella tarde. "Lo único que pedimos es que si alguien vio cómo se produjo el accidente se ponga en contacto con nosotros", explica Ismael.

La Policía se basa en la declaración de los testigos que iban en dos vehículos tras la moto de Rafael. Según el relato de ellos el ciclomotor cruzó desde la derecha -salía de la incorporación- los dos carriles hasta impactar con la mediana. "Resulta inverosímil pensar que la moto cruzara los dos carriles y se chocara sin más en la mediana" aclara el letrado de la familia, Enrique Molina. Sin embargo, al entorno de Rafael, que nunca antes había tenido un accidente, le ha llegado otra versión "que tocó con un coche que le desestabilizó". De hecho, esa es la versión que publicó El Correo tras hablar con varios testigos presenciales.

"Antes de leer en el periódico la noticia, a mi cuñado le dijeron en el juzgado que un coche le había tocado y que fue lo que le hizo perder el equilibrio", dice su ex pareja. La misma versión también le ha llegado a su abogado a través de una compañera, a quien se la había contado un funcionario judicial. "Por eso dudamos y queremos saber lo que ha pasado", insiste Ismael.

La familia de Rafael, que tenía una hija de cuatro años con otra pareja, está buscando "desesperadamente" alguien que pueda darles pista "y ayudarnos a esclarecer lo que pasó", dice el hijo del fallecido. Él pide que si "alguien vio el accidente o conoce a alguien que lo haya presenciado se ponga en contacto con nuestro abogado, porque puede ayudarnos".

"No ha fallecido un animal, sino una persona que tenía familia e hijos. Sólo queremos que el que lo haya visto haga de testigo, no tiene que ir contra nadie, ni nada. Es sólo contar lo que ese día vio", subraya María Luisa.

María Luisa también ha dejado su teléfono a varios taxistas por si localizan a algún compañero que el 6 de febrero sobre las 20.30 horas pasara por la SE-30. Su cuñada María del Mar ha ido también al tanatorio que está junto a la circunvalación "porque puede que algún trabajador estuviera fuera fumando o descansando y que viera algo, o alguna persona que tuviese allí a un familiar". Allí algunos trabajadores le han dicho que estaban en la puerta y que alguno fue hasta el lugar del accidente, pero nadie presenció justo el momento en el que ocurrió. Es más, al día siguiente del accidente intentaron localizar a los testigos en Elcorreoweb.es, aunque los testigos que contestaron sólo vieron el impacto.

Hasta ahora todos sus esfuerzos han sido en vano y "no podemos quitárnoslo de la cabeza ni dejar de darle vueltas", dice María Luisa. "Ya hemos pedido al juzgado y también al Centro de Gestión de Tráfico las grabaciones de las cámaras que hay instaladas por esa zona, a ver si se viera algo", dice el abogado, que espera poder visionarlas pronto. "A lo mejor ni siquiera el coche le rozó, sólo pasó muy cerca de él y lo desestabilizó, o puede que ni lo viera", explica Molina.

La moto de Rafael, que tenía 40 años, aún no ha sido peritada, por lo que no se ha podido comprobar si presentaba algún impacto o tiene alguna rozadura. Tampoco si sufrió algún fallo en la dirección o en los frenos, lo que sí está claro es que no fue un reventón de las ruedas, que estaban intactas.

"Nos sentimos indefensos. A todo el que oímos hablar del accidente le preguntamos, pero nada. Sólo queremos ayuda", asegura María del Mar.

Si usted ha sido testigo del accidente o conoce a alguien que presenció lo ocurrido llame al 685745450 o al 955792049 

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