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Negociación. Bautismo de fuego de Griñán

A la espera del resultado final del proceso en torno al nuevo modelo de financiación autonómica, lo sucedido pone de manifiesto que el nuevo equipo de gobierno andaluz, con José Antonio Griñán al frente, ha superado la dura prueba que suponía afrontar este difícil reto puesto que lo que estaba en juego era lo más esencial...

el 16 sep 2009 / 05:34 h.

A la espera del resultado final del proceso en torno al nuevo modelo de financiación autonómica, lo sucedido pone de manifiesto que el nuevo equipo de gobierno andaluz, con José Antonio Griñán al frente, ha superado la dura prueba que suponía afrontar este difícil reto puesto que lo que estaba en juego era lo más esencial: aparecer ante la ciudadanía como garante en la defensa de los intereses de Andalucía ante quien sea, en esta ocasión, frente a un gobierno "amigo". Bien es cierto que el estilo ha estado muy alejado del desarrollado por los catalanes, dedicados a radiar, minuto a minuto, los vaivenes de los distintos contactos mantenidos. Eso no quiere decir que en lo referente a Andalucía, no haya habido momentos de tensión, tiranteces propias del legítimo intento de querer lo mejor para nuestra tierra. Griñán corría al riesgo de aparecer ante la opinión pública, en su verdadero bautismo de fuego, como un dócil presidente que allana el camino conforme a lo que dictaminara Madrid. Y aunque todavía queda por analizar la letra pequeña, ha habido firmeza y rigor en un debate en el que se ha empleado a fondo, también, la nueva consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo.

Los discretos contactos

El camino ha sido largo. Hubo, al principio, malestar por lo que parecía indiferencia de la vicepresidenta, Elena Salgado quien daba la impresión de que se encontraba muy confiada con el apoyo de los andaluces. Un estado de opinión al que contribuyeron, además, dañinas opiniones de determinados dirigentes federales que hablaban, deslealmente, de cierta sobreactuación del gobierno andaluz y hasta de que "con la Deuda Histórica ya tienen bastante" .Y aunque todavía queda mucho por desvelar, ha habido al menos dos momentos claves. El primero de ellos se refiere al anuncio hecho por Chaves en su encuentro con Griñán en donde se daba por bueno uno de los requisitos exigidos como era el reconocimiento de la población en edad escolar, aceptación que escoció lo suyo en Cataluña en donde llegaron a interpretar este paso como toda una "graciosa concesión" a los andaluces dando a entender así la existencia de un trato de favor.

El golpe en la mesa

El otro punto de inflexión lo protagonizó el mismo Griñán cuando anunció que nunca se admitiría un modelo en el que Andalucía estuviera por debajo de la media en cuanto a ingresos per cápita. Se trata éste de un asunto capital puesto que de ningún modo puede aceptarse una propuesta que suponga un retroceso con respecto al sistema actual. Así las cosas, si la presión a última hora de los de Esquerra Republicana no altera sustancialmente lo conseguido, el escenario se presenta para el nuevo equipo gobernante con una de las asignaturas políticas más importantes resuelta, como es la de conseguir la suficiente credibilidad ante los andaluces con el respaldo además, de un PSOE andaluz que ha sabido cerrar filas frente a un desafío de los que marcan para siempre.

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