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Negociación entre dos coetáneos de posguerra

Por fijar coordenadas con la brújula, como cuando los barcos se encuentran medio perdidos en alta mar, recordemos que Francisco Chaparro Jara nació en Triana, calle Salado, en el año 1942. Y Manuel Ruiz de Lopera y Avalo en el reducto obrero de El Fontanal, en 1944.

el 15 sep 2009 / 03:52 h.

Por fijar coordenadas con la brújula, como cuando los barcos se encuentran medio perdidos en alta mar, recordemos que Francisco Chaparro Jara nació en Triana, calle Salado, en el año 1942. Y Manuel Ruiz de Lopera y Avalo en el reducto obrero de El Fontanal, en 1944. Esto debería tenerse en cuenta a la hora de valorar las experiencias vitales de ambos. Cabe garantizar que en el mundo y la Sevilla donde crecieron los coetáneos Lopera y Chaparro se operaba de acuerdo a situaciones y necesidades que nada tenían que ver con la vida actual. Era otra vida. No sé si más o menos feliz, pero muy rica en la batalla del día a día.

Las experiencias vitales de Chaparro y Lopera, por orden de fecha de nacimiento, llenarían enciclopedias. No habrá demasiadas cosas que escapen a Lopera en el mundo de la negociación comercial, cara a cara y en este planeta. He aquí un hombre que no bebe alcohol y se ciñe al zumo de naranja y al descafeinado de máquina; que detesta el sufrimiento de los animales, que levita con el Gran Poder (ayer mismo, por ejemplo) y con la Macarena y que, sin embargo, es un martirio en todo regateo. Vive de una idea fija, la seguridad en sí mismo: Lopera está segurísimo de que ha triunfado en la vida en los asuntos que más le interesaban, a través de su propio ingenio e industria: forjados en la mejor universidad, la de la calle. Iba al fútbol a Heliópolis en la barra de las bicicletas. Allí, en los años 60 y 70, vendía viseras para el sol con cartones de tabaco. De todo eso ha forjado un imperio económico: como para no estar orgulloso...

Ahora, ante Lopera se alzan Chaparro, su experiencia y sus principios: tan sólidos ellos como los de un capataz de Semana Santa, que siempre sabe por donde debe llevar el palio, el palio de la Esperanza del Real Betis Balompié. Lopera presenta sus astutas cartas de mil negociaciones y su idea fija. Chaparro, su conocimiento de la vida, del fútbol y del Betis. Hagan juego.

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