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Neonazis: Los ultras proliferan en internet

En Sevilla apenas hay detectados un par de cientos, pero la Red les permite expandirse sin límites ni control.

el 20 nov 2010 / 19:38 h.

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Los movimientos ultras en Sevilla son un fenómeno larvado que pocas veces abandona la seguridad de sus propios círculos: una pelea entre rapados en un partido de fútbol, una agresión entre grupos de ultraderecha y ultraizquierda en la que la Policía apenas puede hilar lo ocurrido porque cada uno tapa a los suyos y, pocas veces, iniciativas lo bastante estrambóticas como para llamar la atención general, como ocurrió el pasado febrero con el entierro de un cerdo en el solar de San Jerónimo en el que se preveía construir una mezquita, en un inútil intento de profanar el suelo para convertirlo en inservible a ojos de los musulmanes. El sarcástico sepelio, grabado en vídeo y colgado en Youtube, mostraba a una decena de personas que tras enterrar al animal extendían banderas de Democracia Nacional, un partido legal de extrema derecha que prefiere definirse como "social patriota", utiliza como lema "los españoles primero", reniega de la inmigración y aboga por impedir la construcción de mezquitas y otras señas de identidad que no considera propias de España.


Pero los partidos políticos son el extremo legal de un movimiento que ve con malos ojos la interculturalidad en general y la mezcla de razas o religiones en particular. Más allá, neonazis, skinheads o fascistas declarados propagan sin rubor ideologías racistas y xenófobas y azuzan el odio contra homosexuales o mendigos. Ahora su aliado es internet, donde sus ideas pueden difundirse sin control alguno y donde su participación sí alcanza cotas alarmantes. En la vida real los neonazis apenas tienen reflejo. La Brigada de Información de la Policía Nacional, encargada de controlarlos, no facilita ni el más mínimo dato, y se limita a asegurar lacónicamente que ni su número ni su actividad son preocupantes. Apenas se sabe que quienes pueden considerarse miembros de este colectivo en Sevilla pueden rondar los dos centenares y que son deudores de la estética skin: cabezas rapadas, cazadoras de corte militar con símbolos nacionales, como la bandera española, y en muchos casos fascistas como la esvástica o el anagrama de las SS, botas militares Doc Martin's o similares, cadenas y cuerpos musculados trabajados en gimnasios, que en los últimos años se han convertido en lugar de captación y reunión habitual de estos grupúsculos. Se dejan ver en agresiones puntuales -este año no se ha conocido ninguna-, generalmente contra negros, gitanos o gays; peleas en partidos de fútbol y asistencia multitudinaria a conciertos de grupos de ideología fascista en los que se lanzan proclamas totalitaristas entre gritos y saludos nazis con el brazo alzado. Aunque Sevilla no es foco habitual de estas concentraciones, sí otras provincias andaluzas como Jaén. En internet pueden verse innumerables vídeos de actuaciones en las que proliferan las letras que reivindican el fascismo, celebradas en conocidas salas de música.

El aniversario de la muerte de Franco también ha sido punto de encuentro habitual de ultras, aunque cada vez en citas más discretas: suelen dispensarse homenajes al dictador y a figuras relevantes del franquismo el 20N, con la entrega de coronas ante algún monumento o celebrando misas, aunque en los últimos años los actos en la calle se han ido relegando a horas poco transitadas, por la mañana temprano. La web generalisimofranco.com anunciaba para ayer una misa en la Capilla de la Virgen de los Reyes de la Catedral, como cada año, "por el generalísimo Francisco Franco y por José Antonio Primo de Rivera", y también suelen salir autobuses desde Sevilla para participar en la misa en el Valle de los Caídos. Es cierto que la ciudad no suele acoger homenajes más provocadores como el que se celebró en el madrileño cementerio de la Almudena en febrero en memoria de los muertos de la División Azul, que concluyó con el Cara al Sol cantado brazo en alto y exhibición de toda la parafernalia franquista posible, camisa azul incluida.

Pero internet ya es otra historia. Un experto en movimientos ultraderechistas lo resume en una frase nítida: "Los ultras reclutan en el fútbol, fanatizan en los conciertos y adoctrinan en las webs". Que son innumerables. Introducir en Google las palabras nazismo, nacionalsocialismo o socialismo nacional, o teclear en busca de figuras como Hitler, Franco o José Antonio lleva a una cascada de referencias plagadas de simbología bélica, racista o xenófoba. Movimiento contra la Intolerancia asegura que hay catalogadas más de 200 webs de ideología ultra o directamente nazi, y otros tantos perfiles en Facebook. Eso explica por qué este año no aparecen fácilmente convocatorias como el tradicional viaje en autobús al Valle de los Caídos para la misa del 20N: ahora esos datos circulan en privado, haciendo más difícil su control. Lo mismo pasa con las actuaciones musicales, que se publicitan en la clandestinidad, y facilita la adquisición de símbolos, porque ahora una bandera preconstitucional con el águila bicéfala o una bufanda de los skinheads están disponibles a un click de ratón, sin tener ni que salir a la comprarla. Y no es difícil encontrar en los foros a quien pregunta dónde conseguir estos productos en Sevilla.

Movimiento contra la Intolerancia lleva años pidiendo una actuación inmediata de la Policía en estas webs, muchas de las cuales practican una clarísima apología del totalitarismo. "La democracia no está reaccionando de manera adecuada, la violencia genera violencia y esta espiral hay que frenarla. Hay que actuar contra esas páginas de internet". Por eso piden la creación de una Fiscalía contra los delitos de odio. Porque la respuesta más habitual no es la actuación policial -en Sevilla nunca se ha informado del cierre de una web por este motivo-, sino la de grupos de otro extremo del arco ideológico. Ultraizquierdistas como los red skins, de estética tan similar a los skinheads que es habitual confundirlos a simple vista, reaccionan con la misma violencia. El último caso se dio el pasado 14 de abril: según el juzgado que instruye el caso, 12 personas de estética red skin arremetieron contra varios jóvenes llamándolos "fascistas" y "fachas" en la Alameda, donde se estaba celebrando un acto de homenaje a la República. Uno resultó apuñalado y dos sufrieron contusiones. El caso está a la espera de juicio.

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