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Nervión despide a su planta insignia

2007 pasará a la historia de Sevilla como el año de la despedida de varias industrias emblema de la ciudad. Una de ellas, Altadis, en la que el adiós es definitivo. Pero también otras, como la de Cruzcampo (actual Heineken), que deja su barrio de toda la vida, Nervión, para mudarse a Torreblanca.

el 14 sep 2009 / 22:04 h.

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2007 pasará a la historia de Sevilla como el año de la despedida de varias industrias emblema de la ciudad. Una de ellas, Altadis, en la que el adiós es definitivo. Pero también otras, como la de Cruzcampo (actual Heineken), que deja su barrio de toda la vida, Nervión, para mudarse a Torreblanca.

Hace tres días que el silencio se ha apoderado de la fábrica de Cruzcampo en Nervión. El jueves por la tarde el último tren de envasado de cerveza dejaba de funcionar. Una planta que, durante algo más de un siglo (103 años exactamente), ha estado operativa casi de forma ininterrumpida, salvo por excepciones como algunos años de la posguerra.

En este siglo, en la fisonomía de Nervión siempre ha habido un espacio especial para la cerveza, desde que la fundaran en ese emplazamiento los hermanos Osborne en 1904. Por entonces lo único que había donde se levantaba la fábrica era campo, en el que se cultivaban numerosas huertas. Estos terrenos poco a poco fueron incorporándose conforme se hacía necesario ir ampliando la planta.

Ahora, la producción de la rubia preferida se ha trasladado a unas modernas instalaciones en Torreblanca, que se han llevado varias semanas en pruebas aprovechando para hacer la mudanza una época -el invierno- en la que desciende el consumo de cerveza. Todo está preparado para que se reavive conforme se vaya acercando la primavera.

El diseño, la construcción y la dirección de la antigua fábrica cervecera es una misión que se le encomienda a principios del siglo XX al ingeniero alemán (no podía ser de otra procedencia) y maestro cervecero Max Steinmeyer, que tardó dos años en levantarse.

Y los primeros trabajadores en iniciar la actividad productiva fueron los mismos albañiles que se encargaron de construir el edificio. "Se trataba de una industria nueva y, por lo tanto, había que formar a la gente en un oficio desconocido", señalan fuentes de la compañía cervecera, actual Heineken España.

El 22 de diciembre de 1904 sale la primera cerveza producida en la planta de Sevilla, que contaba con una capacidad de 35.000 litros anuales. Cien años después, la producción se dispara a 350 millones de litros.

En sus comienzos, la cerveza no era considerada una bebida alcohólica, sino que era "sinónimo" de refresco, por sus propiedades para combatir la sed. De hecho, el agua y el vino eran sus principales competidores.

No deja de ser curioso uno de los eslóganes publicitarios en los primeros años de andadura de la nueva bebida, cuyo mensaje de mantiene vigente a día de hoy. Tierra caliente, Cruzcampo fría. Y más cuando la cerveza se centraba en su mercado natural, esto es, las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva.

En sus orígenes, no existía una marca. La producción se conocía bajo la denominación La Cruz del Campo S.A., pero el progresivo auge y popularidad de esta bebida hicieron que se adoptara Cruzcampo, emulando cómo la gente pedía la cerveza, acortando el nombre,

El conocido personaje de Gambrinus, cuyo nacimiento se remonta a 1926 coincidiendo con los primeros mensajes publicitarios, se inspiró en un personaje del siglo XIII oriundo de Fresnes (Flandes).

Resumiendo la leyenda en la que se basa, el joven conoce cómo elaborar una bebida a base de cebada, lúpulo y levadura para curar un mal de amores. Sin embargo, hay quien asegura que el personaje se basa en una figura de la nobleza, el duque de Bramante, "un protector de la industria cervecera y gran amante de sus cualidades".

Sea como fuere, poco ha cambiado la imagen de Cruzcampo en estos años, aunque el Gambrinus actual ha perdido unos kilos respecto a su predecesor. Y es que, desde el punto de vista cultural, "antes estar gordo era señal de que se gozaba de buena salud".

Aunque durante muchas décadas el símbolo de identidad de la cervecera fue el templete de la Cruz del Campo, el simpático personaje fue ganando fuerza con los años.

Gambrinus, La Cruz del Campo, la cerveza, en definitiva, siempre ha estado muy ligada a la ciudad. Han sido, además, numerosos los logros y las innovaciones que han hecho de Cruzcampo una atractiva empresa, como se analizará posteriormente.

Fue la que introdujo en el mercado el barril de cerveza con espadín incorporado a finales de los setenta y la que daría el salto hacia el recipiente de acero inoxidable. Lejos quedan los barriles de madera, complicados de utilizar y también peligrosos.

Pero, sin duda, quienes conocen bien la historia de Cruzcampo no dudan en atribuir uno de los mayores logros al desarrollo de nuevas variedades de cebada, hasta seis diferentes. Fue la necesidad. Y es que, en los años de la posguerra, se hacía sumamente difícil importar la materia prima.

Este paso adelante también tuvo su repercusión en la economía de la ciudad, ya que eran los agricultores los que cultivaban las semillas proporcionadas por la compañía. Ahí es donde reside, dicen algunos, en la calidad de la materia prima, el secreto y el éxito del sabor de la Cruzcampo.

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