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Nervión responde con su voz a la llamada de Emery

La afición volvió a ser una de las triunfadoras de la tarde sevillana. Su aliento dio alas a Sergio Rico para erigirse en salvador y ayudó al equipo a doblegar al Getafe.

el 15 sep 2014 / 09:45 h.

Sevilla FC- Getafe Foto: J.M.Paisano El apoyo de la grada del Sánchez Pizjuán siempre está presente con su equipo. Foto: J.M.Paisano Son ya diez partidos -dos de la presente temporada y ocho de la anterior- los que el Sevilla encadena sin encajar una derrota en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El denominado fortín de Nervión volvió a ser inexpugnable para un Getafe que poco o nada mostró en el terreno de juego. La llamada de Unai Emery a filas a todos los aficionados del Sevilla, pidiéndoles su aliento y apoyo, además de invitándolos a disfrutar con el juego del equipo, ni hizo falta. La hinchada sevillista no falla. Siempre acude en masa a ver a su equipo. Pero por si a alguien le quedaba alguna duda, en la tarde de ayer volvió a demostrar que pocos escenarios suenan como el de Nervión. Una afición que responde con su voz, con su cántico pegadizo desde el Gol Norte, contagiando al resto de los socios y creando una atmósfera inigualable. Una afición que arropa a los suyos, aprieta al adversario y presiona al colegiado para que no se le escapen penaltis tan claros como el que le hizo Guaita a Krychowiak. Y eso que Álvarez Izquierdo ignoró otra pena máxima sobre el polaco (el currículum del colegiado en el Pizjuán está lleno de estos borrones). Una afición que, en definitiva, acude a su casa cada 15 días –aunque con Europa el próximo reencuentro sea el jueves- para llevar en volandas al equipo que le han enseñado a querer. Una muestra de amor por los colores fue el trato que se le dispensó a Sergio Rico. El canterano tomaba la alternativa en Primera División. Y no podía elegir mejor escenario que estar delante de su público. Con la familia, amigos y personal del club en la grada observando ese inolvidable momento en su vida. Gente que lo ha visto crecer y ve cómo cumple uno de sus sueños. El primer balón que tocó fue al tercer minuto, enviando fuera un envío en largo con el pie. ¿La respuesta de la grada? Ovación. El meta sevillano tenía que ir atemperando los nervios en un día así. Su nombre se escuchó bien fuerte antes de iniciarse el segundo periodo. Rico se acercaba al área de Gol Norte y los Biris corearon su nombre. Un plus más de motivación para el chaval. A lo que respondió con la parada de la noche. La que dejó la victoria y la sonrisa en la parroquia sevillista. Pero la película no iba sólo de aplaudir al debutante. El aficionado observa que su equipo aún tiene algunas dificultades en ciertas facetas del juego. Se atasca un poco en la creación, situación que suprime con juego por bandas y las dosis de calidad y juego que reparte, un poco a cuenta gotas, Denis Suárez. Se tienen que ir generando los automatismos de los que hablan los entrenadores. El equipo, y piezas claves en el mismo, todavía no los tienen. Por esto mismo, el público es indulgente con algunos errores que se cometen en los inicios de las temporadas. Todo es más fácil de asumir, además, cuando el equipo suma siete puntos en las primeras tres fechas. Cuando más sufría el Sevilla, la grada apretaba más fuerte. Tres pitidos de Álvarez Izquierdo y alegría en la grada. Palmas de aliento para unos jugadores que comienzan la defensa del título europeo el próximo jueves. La comunión en Nervión sigue dando réditos.

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