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Nervión resucita a los difuntos

Por el Pizjuán han pasado dos colistas en seis días que han hecho volar cinco puntos. Suena duro, pero no es más que la continuación de la tendencia a tropezar ante equipos inferiores.

el 31 oct 2011 / 23:01 h.

Fabri celebra con su banquillo el gol de la victoria del Granada.

En vísperas de Todos los Santos y del día de los difuntos, el Sevilla llevó la contraria a las fechas y resucitó por enésima vez a un muerto. Por el Sánchez Pizjuán han pasado dos colistas en seis días que han hecho volar cinco puntos. Suena duro, pero no es más que la continuación de la tendencia histórica a tropezar ante equipos a priori muy inferiores y que, en muchas ocasiones como la de ayer, ni siquiera merecen los tres puntos más que los blanquirrojos.  

El Sevilla fue mucho mejor que el Granada durante gran parte del encuentro, jugó quince minutos iniciales que hicieron soñar con una victoria holgada por fin y, a la vuelta del descanso, pudo aplastar a su rival si no fuera porque de nuevo otro portero -ayer Roberto como el pasado martes Toño- se convirtió en protagonista del choque.

El problema es que durante el resto del partido el Sevilla naufragó, jugando en algunas fases de manera desesperante y viéndose sometido por un Granada con unos argumentos muy pobres. Marcelino tendrá que trabajar mucho para que su equipo sea tan sólido como desea y abandone ese rendimiento guadianesco que le hace imprevisible.

Si no, hará bien en rezar para que en invierno se arreglen las evidentes carencias de esta plantilla. Dicen que vendrá seguro un delantero, pero quizás habría que plantearse la posibilidad de que llegue un suplente que achuche a Navas, que no carbura, y alguien que pueda suplir con solvencia una posible baja de Medel, algo que podría convertirse en un trauma en un equipo que si respira es porque el chileno desempeña su rol de manera más que sobresaliente.

Por historia y palmarés, datos objetivos, el Sevilla es el equipo de fútbol más importante de Andalucía, aunque hace años que sus vecinos recién ascendidos se le suben a las barbas en su casa. En 2005, el Cádiz le empató a cero; en 2007, fue el Almería el que le endosó un 1-4 humillante; en 2008 le tocó al Málaga con un 0-1; y en 2010 el Xerez, con un 1-1, provocó la destitución de Jiménez. Ayer el Granada volvió a pescar. Orgullosos de Andalucía, sí, pese a haberse convertido en una bicoca.

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