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Netanyahu y Barak pactan un gobierno de coalición

Los laboristas israelíes refrendaron ayer, por un estrecho margen de votos a favor, formar parte del futuro Gobierno de Israel, tras el acuerdo alcanzado por el jefe del derechista Likud, Benjamín Netanyahu, y el líder del Partido Laborista y ministro de Defensa en funciones, Ehud Barak

el 16 sep 2009 / 00:24 h.

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Los laboristas israelíes refrendaron ayer, por un estrecho margen de votos a favor, formar parte del futuro Gobierno de Israel, tras el acuerdo alcanzado por el jefe del derechista Likud, Benjamín Netanyahu, y el líder del Partido Laborista y ministro de Defensa en funciones, Ehud Barak.

Equipos de ambos partidos pasaron la noche del lunes al martes negociando los últimos flecos de un pacto que ofrece al laborismo entrar en el Ejecutivo que presidirá Netanyahu con cinco ministros, dos viceministros y un cargo de presidente de comisión parlamentaria, según informaron ayer los medios locales.

El acuerdo fue refrendado en la tarde de ayer por el Comité Central del partido, formado por 1.470 personas. La votación, según el Canal 1 de la televisión israelí, fue muy reñida, ya que la diferencia de sufragios que respaldaron a Barak fue de apenas 165 votos. De hecho, la propuesta fue recibida por abucheos, a pesar de que Barak exhortó a sus compañeros a que diesen el visto bueno al acuerdo con el Likud. "No busco un asiento ministerial", dijo Barak ante los miembros del Comité Central del Partido Laborista, reunidos en Tel Aviv para decidir sobre la entrada de la formación en el Ejecutivo.

Entre los gritos de varias decenas de jóvenes, Barak pidió a los laboristas dejar atrás el "radicalismo y votar por la unidad", a fin de no "convertirse en una quinta rueda en la oposición". En un discurso interrumpido en varias ocasiones por los silbidos y gritos de sus detractores, Barak continuó: "No tenemos otro país. Podéis gritar oposición todo lo que queráis pero la mayoría de los votantes laboristas quieren vernos en el Gobierno". "El pueblo necesita y quiere un Gobierno de unidad y que podamos equilibrar la balanza... Lideraremos no con palabras sino con hechos", aseveró el dirigente laborista.

En la última semana han sido muchas las voces dentro del laborismo que se han opuesto a entrar en un Gobierno liderado por el Likud y siete de los 13 diputados que el Partido Laborista consiguió en las elecciones del 10 de febrero han manifestado su oposición a un pacto como el que se alcanzó ayer. El lunes, estos siete parlamentarios enviaron una carta a Netanyahu en la que dejan claro que no se sentirán vinculados por el pacto.

Según el acuerdo alcanzado ayer, el nuevo Gobierno deberá diseñar un plan para la paz en Oriente Medio, continuar con las negociaciones de paz y comprometerse a respetar los acuerdos firmados por Israel hasta la fecha, además de "hacer cumplir la ley" a los puestos de avanzada ilegales de los asentamientos judíos en Cisjordania.

El Gobierno israelí que está formando Netanyahu es muy dispar. Antes del acuerdo alcanzado ayer con el laborista Barak, el lunes cerró un pacto con la formación ultraortodoxa Shas para su entrada en el Gobierno.

Así los ultraconservadores de Shas, que obtuvieron 11 escaños en las elecciones celebradas el 10 de febrero, se unen al conservador Likud (con 27) y al ultraderechista Israel Beitenu (15) en una posible coalición gubernamental de tendencia derechista. En virtud del acuerdo, los ortodoxos recibirán cuatro ministerios en el nuevo Ejecutivo y su líder, Eli Yishai, se convertirá en el titular del Interior y viceprimerministro de Netanyahu. Otra de las carteras que irán a manos del Shas será la de Vivienda, con Ariel Atias como ministro, mientras que la de Religión quedará a cargo de Yitzhak Cohen. El cuarto ministro de Shas, Meshulam Nahari, no tendrá cartera.

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