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Ni brutos ni primos

La cosa está mal. Los pobres inversores inmobiliarios pierden, los pobres promotores -médicos, futbolistas, toreros, gentes del común, militares sin graduación- también, los gobiernos que apostaron por la construcción...

el 14 sep 2009 / 22:25 h.

La cosa está mal. Los pobres inversores inmobiliarios pierden, los pobres promotores -médicos, futbolistas, toreros, gentes del común, militares sin graduación- también, los gobiernos que apostaron por la construcción como pilar de la economía y del pelotazo, también, y, no menos, muchos alcaldes, alcaldables, concejales y concejables de urbanismo. Me temo que acabaremos a ladrillazos, émulos de la señora Seisdedos defendiendo la honra de su señora hija. Por otra parte, -las rebajas lo desmienten- el consumo se retrae. Tanta recomendación anti Bataille, de consumo responsable, evitar lo superfluo, comprar antes, y, al final, la quizá madurez del consumidor resulta que es una recesión económica.

Las cajas no están llenas, dicen, y, los cepillos, por la agitación de sotanas, parece que corren la misma suerte. Ante estas situaciones límite siempre llega un salvador. El señor popular Arias Cañete, el del Plan Hidrológico por cojones, con su lenguaje a lo Queipo, propone echarle brutalidad a la solución: un decreto brutal y no la pusilanimidad de ZP. Claro, ya sabemos la brutalidad de las soluciones del PP: contención salarial, menos gasto público, relajación del mercado de trabajo, menos impuestos para los ricos; es decir, buscar a los mismos primos para que paguen el pato de los devaneos de los especuladores. Tiene gracia que además proponga más cuota láctea, más cultivo, más concentración de la oferta, eliminación de los intermediarios, ¿no fue él ministro de Agricultura durante la reforma de la PAC, la Agenda 2000, simultaneando su desempeño con la gestión privada de intereses agrícolas y ganaderos?

Javier Aroca es licenciado en Derecho y Antropología

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