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Cultura

Nico Salas sigue los pasos de Raúl Martín en ‘De Marchena a Hollywood’

El Círculo Mercantil acoge la presentación de un libro que narra la vida y las peripecias del singular bailaor y empresario de Los Ángeles

el 02 dic 2014 / 16:00 h.

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Raúl Martín (1926) es muchas cosas, pero sobre todas, es marchenero. Esas muchas cosas que es resultan tan interesantes que el periodista Nico Salas ha publicado el libro De Marchena a Hollywood. El camino flamenco de Raúl Martín (Libros con duende), obra que fue presentada anoche en el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla.

Salas, hijo del conocido periodista y escritor Nicolás Salas, conoció a RaúlMartín con motivo de una entrevista que este le concedió para el diario en el que el primero trabaja. «Poco tiempo después me llamó y me dijo que quería dar a conocer su vida, para lo que me pidió ayuda», explica el autor del libro. «Tiene 88 años y no controla internet por lo que durante los dos últimos años me ha estado enviado cintas de casette por correo postal en las que él mismo narraba los pormenores de su biografía», detalla Salas al respecto de la gestación del libro.

Cabría preguntarse de antemano qué tan interesante es la vivencia de Martín como para que merezca ser pública. Salas derrumba pronto la duda. «Su vida es el guión de una película», zanja. «Estudió con Enrique El Cojo, dio clases de sevillanas a la duquesa de Alba en su palacio de Las Dueñas, trabajó en Madrid en el tablao de Lola Flores y Manolo Caracol...», detalla. Eso durante sus primeros años. Luego vendría el gran salto.

A grandes rasgos podría decirse que la historia del bailaor es la historia del sueño americano. A lo grande. Porque hoy, convertido en un gran empresario y en una leyenda del baile, Raúl Martín quiere venir a decirnos que, «si se quiere, se puede». Él, al menos, pudo.

«Hizo gira por Sudamérica conCarmen Amaya, se casó con una bailarina de un ballet ruso y acabaron montando una academia en Bogotá», sigue contando Salas. «Cuando accedieron a un contrato para presentar un espectáculo en todas las universidades públicas de Estados Unidos su vida cambió», adelanta. «Con el dinero que ahorraron se establecieron en Nueva York, donde bailaron en el célebre local La Cebolla Morada. Y poco después vendría Hollywood. Muy cerca de Sunset Boulevard, Raúl Martín compró un viejo estudio de cine de Paramount y abrió su gran tablao, El Cid, aprovechándose del tirón de la película que se había estrenado recientemente», indica su biógrafo.

A partir de entonces, el de Martín es un relato de éxito imparable y farándula. «El mismo Charlton Heston estuvo en la inauguración. Durante su vida, ha bailado ante casi todos los dictadores de la época (de Franco a Batista), ha sido amigo de Rafael Alberti y de Sabicas y ha hecho fortuna». Hoy posee una empresa de muebles que surte a cadenas de comida en Estados Unidos y es dueño de los concesionarios de coches Marchena y Sevilla –ambos en pleno corazón de Hollywood–. «... Y en su casa está prohibido hablar inglés», concluye Salas.

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