Cultura

Nicolás Salas: «Ha llegado la hora del río, ¡adelante!»

Nicolás Salas publica ‘Sevilla y sus puentes’, un libro sobre la deuda de la ciudad con el Guadalquivir.

el 26 nov 2009 / 20:26 h.

Nicolás Salas, con el puente de Triana al fondo.

"Esta ciudad existe gracias a su río". Así de tajante se muestra el historiador Nicolás Salas al hablar de su último libro, Sevilla y sus puentes, un homenaje al Guadalquivir y su protagonismo en la Historia que presentará hoy a las 20.00 horas en el Colegio de Médicos de la capital. "La incultura y la falta de sensibilidad han hecho que hayamos estado sin ver el río cerca de 150 años, de 1850 a 1992, por la muralla de la calle Torneo. No fuimos capaces de saber que el único puerto fluvial de España era el motor de nuestra economía, el fundamento de la Sevilla del Imperio", explica Salas.

El recorrido histórico del libro, profusamente ilustrado, abarca diez siglos. "El primer puente de la ciudad, el de los Barcos, duró casi siete, de 1171 a 1852, cuando se construye el de Triana, lo cual habla de la idiosincrasia sevillana y de su ineficacia administrativa", comenta. A éstos se sumarían el del Ferrocarril y la Pasarela del Agua, y ya en la primera mitad del siglo XX, el de Alfonso XIII junto al de San Juan de Aznalfarache y San Telmo.

Después de estos, hay que esperar al año 69 para ver nuevos puentes. "En los años del Franquismo Sevilla fue abandonada, y con ella el río, que sufrió la gran afrenta del corte por Chapinas, una obra provisional que duró hasta 1992". La oportunidad de la Expo supuso, según Nicolás Salas, el gran revulsivo. "Los socialistas dotaron a Sevilla de diez puentes, de los 25 que ha tenido en su Historia, en sólo doce años. No hemos vivido una expansión como esa. Los puentes han supuesto una gran vertebración, y el Aljarafe se ha convertido en un emporio gracias a ellos", recalca.

El autor de Sevilla y sus puentes asegura que el futuro próximo abre muchas posibilidades al Guadalquivir "con nuevos proyectos gubernamentales, empezando por la nueva esclusa, que prometen ser un punto y aparte en la historia del puerto. Pero eso hay que saber aprovecharlo, y eso se consigue con voluntad política y cívica", comenta.
Por último, Salas echa mano del buen humor para reclamar la unión de toda la ciudad en esta materia: "Mi grito de guerra es claro: ha llegado la hora del río, ¡sevillanos, adelante! Que esta oportunidad que se abre con los nuevos planes públicos no quede en el vacío. Y si no, tiramos a los políticos al río, ¡aunque corramos el riesgo de envenenarlo!", apostilla.

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