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Niegan a la mujer de Del Valle el traslado a Albolote

La cárcel Sevilla I ha denegado a la mujer de Santiago del Valle el traslado que solicitó para estar cerca de su compañero sentimental, quien se encuentra en la cárcel de Albolote (Granada) cumpliendo condena por abusos a su hija y de manera preventiva como presunto autor de la muerte de Mari Luz Cortés.

el 15 sep 2009 / 17:56 h.

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La cárcel Sevilla I ha denegado a la mujer de Santiago del Valle, Isabel García, el traslado que solicitó para estar cerca de su compañero sentimental, quien se encuentra en la cárcel de Albolote (Granada) cumpliendo condena por abusos a su hija y de manera preventiva como presunto autor de la muerte de Mari Luz Cortés.

Fuentes penitenciarias explicaron a Europa Press que la interna, una vez rechazada la propuesta por el centro, recurrió al juez de vigilancia penitenciaria, quien también denegó a García la posibilidad de traslado a Albolote. La mujer del presunto asesino de Mari Luz se encuentra en prisión como un "preso protegido" ya que, al principio, "se quejaba de que tenía problemas con sus compañeras". No obstante, fuentes del centro precisaron que la reclusa "no es problemática" en su vida diaria.

Isabel García no puede ingresar en el módulo de mujeres de Albolote porque carece de unidad de psiquiatría, acorde a sus necesidades especiales.

La última vez que Del Valle y su esposa pudieron verse las caras fue el 11 de septiembre en Sevilla, durante el juicio en el que ambos fueron condenados a pagar una multa de 270 euros por tomar fluido eléctrico de manera ilegal cuando habitaban una chabola en Sevilla en 2007.

Isabel García, que cumple condena por "consentir" los abusos sexuales de Del Valle a su propia hija, ya ha comparecido en diferentes ocasiones ante el juez ofreciendo versiones contradictorias del caso Mari Luz.

García, con una "personalidad notablemente influenciable y manipulable", cumple ahora la pena por su participación "clara" en los presuntos abusos de su marido contra su hija. La sentencia, impuesta en 2002 y ratificada en 2005, explica que los abusos no sólo se producía en su presencia "sino que no realiza ningún acto para evitarlos, contribuyendo a imputar los mismos, falsamente, a otra persona" y a pesar de que en alguna ocasión le dijo al acusado que no le hiciera eso a su hija, "lo consintió" y "nunca hizo nada para impedirlos".

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