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Cultura

"Los nuevos no hablan de cultura"

Loquillo ha criticado a la clase política española por no tener a la cultura entre sus prioridades.

el 19 dic 2014 / 10:28 h.

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El cantante Loquillo. El cantante barcelonés José María Sanz, más conocido como Loquillo, ha criticado a la clase política española por no tener a la cultura entre sus prioridades, algo que ha extendido también a los recién llegados, ya que ha asegurado que todavía no ha oído a ningún partido nuevo hablar de cultura. El popular rockero ha hecho estas declaraciones durante su participación en una charla titulada "Caminos de ida y vuelta: música y palabras", celebrada en el concesionario Augusta Aragón de Zaragoza y en la que ha estado acompañado por su amigo el poeta, compositor y profesor aragonés Gabriel Sopeña. En este sentido, ha lamentado que actividades como los toros, el fútbol o el cine porno disfruten de un IVA reducido, mientras los conciertos y el teatro son gravados con el tipo máximo del 21 por ciento. "Está claro a dónde nos quieren llevar", ha asegurado. Todo ello en un contexto, el español, donde "la gente te llama imbécil por comprarte un CD si te lo puedes descargar". El cantante ha responsabilizado también a los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero de no luchar contra la piratería y de propiciar que algunos "se forraran" con las descargas, lo que a su juicio acabó con las discográficas independientes y con el directo, mientras se propiciaba una campaña contra la SGAE con soflamas como "son unos chorizos" para desviar el foco de atención, si bien sí que ha reconocido que los responsables de entonces lo eran porque a él le robaron personalmente. Ante esta situación, Loquillo ha acusado al poder de intentar instrumentalizar la cultura y acallar a los que les eran críticos y ha reiterado que "la cultura no forma parte de ningún partido político" ni es "de izquierdas ni de derechas". "Hasta que no lo entendamos seguiremos en esta situación tan patética en la que se da un disco de oro con 20.000 copias, las mismas que en Uruguay con tres millones de habitantes", ha añadido. Ha lamentado también la disminución del espacio dedicado a la música en los establecimientos comerciales, que en su opinión ha condenado a la desaparición de los discos de música clásica o tradicional. "Cada vez se acercan más a nosotros", ha bromeado. En su lugar, ha dicho, aparecen "artistas nacidos en Miami", lo que "algunos llaman música global" pero él ha llamado "colonización". Unos artistas cuyos videoclips, si se visualizan sin sonido, parecen "anuncios de proxenetas", ha sentenciado su compañero Gabriel Sopeña. Sopeña, asimismo, ha puesto en duda la capacidad de los políticos españoles para gestionar la cultura y ha manifestado que en los últimos 35 años se ha desarrollado una política "errática" a cargo de unas personas que no han demostrado talento para manejar el patrimonio cultural, lo que ha calificado como "un auténtico disparate". En el terreno puramente musical, ambos artistas han recordado los momentos en que se conocieron y comenzaron a colaborar juntos, este último a comienzos de los 90, cuando el rockero de la movida se abría a la madurez y el compositor zaragozano le presentó una canción suya. De ese momento de cambio de rumbo Loquillo ha insistido en que fue "difícil para los demás" pero bueno para él porque necesitaba no anclarse y no seguir interpretando el personaje de un adolescente que ya no era. Sobre esa época Sopeña ha confesado que echó en falta más apoyo del mundo discográfico a ese cambio y al nuevo Loquillo compositor, quien ha afirmado que es habitual en España "lo de subestimar al artista". "Llevan diciendo eso de mí desde el año 78 y llevo 29 discos", ha concluido. Para el rockero catalán la música es siempre "un ejercicio de actor" y ha señalado que le apena que muchos compañeros de profesión no hayan desarrollado esa faceta, que tiene que ver "con lo que has vivido, lo que has leído, lo que has visto en el cine". Por ello, ha reivindicado el teatro como un lugar natural para el artista y que aquel que no sabe estar en el teatro, "que se olvide". No obstante, ha matizado que hay que saber adecuar los escenarios, ya que "no hay mayor insulto al arte que creer que un teatro puede ser un escenario de rock". "Es chabacano y salchichero", ha asegurado. Del mismo modo, Loquillo ha explicado que le gusta cambiar de registro porque le ayuda "a crecer, a respirar y a abrir puertas" y se ha mostrado orgulloso de tener canciones que han supuesto "un banderín de enganche" para que generaciones más jóvenes conocieran su música.

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