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Niños de la represión franquista

Tributo a unos jóvenes de la Alameda que en 1964 fueron encarcelados por la dictadura.

el 28 may 2010 / 18:59 h.

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Manuel tenía entonces 19 años. Era 1964. Él estaba en la casa de su hermana, en la Alameda, y se enteró en el barrio de que la Policía andaba preguntando por su paradero. Manuel no se escondió. Fue a casa de sus padres, a San Jerónimo, y allí lo detuvieron por su actividad en la lucha antifranquista.

Estuvo, cuenta ahora, 46 años más tarde, tres meses y cuatro días en la cárcel, con una exactitud de memoria proporcional a la dimensión de su ignominia. "Mi madre hizo de tripas corazón y fue a verme a la cárcel. Mi padre no consintió. Luego, cuando salí, ya en casa, nos dimos un abrazo y lloramos. Es algo que llevo clavado en mi corazón... ni siquiera se lo he contado a mis dos hijos, aunque he perdonado a mi padre, claro que lo he perdonado". Manuel es uno de los llamados niños de la Alameda, que ayer recibieron un tributo en este barrio con una placa en su homenaje.

Los niños de la Alameda fueron casi una veintena de jóvenes de entre 14 y 20 años que detuvo el régimen franquista el 30 de mayo de 1964 por luchar contra la dictadura. Ese día Franco estuvo en Sevilla debido a la Coronación de la Macarena y ese año nació en la ciudad CCOO, dos hechos que pudieron estar relacionados con este episodio, del que Manuel, el más joven de los que ayer se citaron en la Alameda -el diez de mayo cumplió 67 años-, fue, tristemente, uno de sus protagonistas.

Francisco Velázquez, que ayer se erigió en portavoz del grupo, aseguró: "Fuimos jóvenes detenidos por rebeldía contra el franquismo. Nuestros padres se arrastraron luego por las cárceles de España para ver a sus hijos", recordó.

Francisco, criado en el número 12 de Calatrava. Pertenecía a la Fracción Trotskista de la Cuarta Internacional y tenía 23 años cuando fue detenido en Barcelona. En la cárcel Modelo de esta ciudad estuvo seis meses hasta que su caso fue archivado por falta de pruebas. En 1968, coincidiendo con el mayo francés, fue detenido por su pertenencia a CCOO -sindicato del que era uno de sus responsables nacionales- y estuvo encarcelado en Carabanchel durante 27 meses.

Francisco Velázquez vive ahora en la Oliva y recuerda cómo su hermano Andrés fue otro de los niños de la Alameda. Francisco pidió no bajar la guardia y "seguir luchando en favor de la libertad. Sus enemigos siguen todavía por ahí, y se ve en el caso del juez Garzón y en el capitalismo salvaje, con esta crisis que el Gobierno quiere que paguen los asalariados".

"Hay que seguir luchando -añadió- para que siga habiendo libertad y llenarla de contenido con más justicia social, más derechos, una jornada laboral más reducida para que haya trabajo para todos, para seguir luchando por la libertad y la igualdad de la mujer. Yo les pido a los jóvenes que mantengan el espíritu de la libertad y que rompan las cadenas que la impidan".

El homenaje de ayer no se circunscribió sólo a estos niños de la Alameda, y así rezaba la placa en su homenaje descubierta en la zona norte de la Alameda junto al bar Badulaque: A los niños de la Alameda y a todos los que lucharon contra la dictadura y por las libertades democráticas de España".

El concejal del Distrito Centro, José Manuel García (IU), recordó "a los cientos de miles de represaliados, exiliados, encarcelados, torturados y humillados del franquismo".
García hizo un alegato en favor de la memoria y de cerrar las cicatrices con el pasado. "En la transición se hicieron muchas cosas bien pero hubo una que no: el olvido y el reconocimiento de estas víctimas de la dictadura, la no recuperación de la memoria de esos luchadores de la libertad".

El edil del Distrito Centro reclamó más homenajes y reconocimientos "a la gente del pueblo y no siempre a las personas de la misma cuerda: vírgenes, cristos, duques y marqueses". Fue ayer un día para esa gente del pueblo, para que personas como Francisco o Manuel tuvieran el aplauso de sus vecinos y para recordar lo que pasó con los niños de la Alameda. Manuel dice incluso que hay tanto dolor en su historia que aún no se la ha contado a sus hijos. "Pero después de este homenaje voy a hacerlo -dice-. Hoy mismo lo haré".

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