Local

Niños entre rejas

La blandura oficial con los niños puede acarrear lo contrario: un exceso de severidad a destiempo. A un menor de Rochelambert que pateó a un profesor de su instituto, lo típico, lo van a juzgar por atentado contra la autoridad.

el 15 sep 2009 / 00:23 h.

La blandura oficial con los niños puede acarrear lo contrario: un exceso de severidad a destiempo. A un menor de Rochelambert que pateó a un profesor de su instituto, lo típico, lo van a juzgar por atentado contra la autoridad. O sea, que lo mismo lo meten en la cárcel para largo. Esto es nuevo. Un servidor suscribe la idea de que 847 terapéuticos y preventivos cachetes en el culo, amorosamente administrados a lo largo de la infancia, son menos dolorosos, traumáticos y humillantes para un niño (y de rebote, para un profesor) que acabar en el trullo, que es una alternativa muy facha y muy triste, valga la redundancia.

  • 1