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Niños que son minas de oro

Análisis sobre la aparición de  menores en televisión.

el 23 may 2010 / 19:28 h.

Juan y Medio y los niños de 'Menuda noche'.

Las televisiones nacionales y regionales se rifan, como si de una tómbola se tratase, a niños menores de edad que demuestran tener alguna cualidad escénica, digna de explotación para las productoras. Así, en este mismo mes que corre, una oleada de talent shows con pequeños que no superan la mayoría de edad llegan titubeando a las parrillas de televisión.

Programas como Quiero cantar o Cántame una canción han reclutado a un ejército lleno de figuras de barro fáciles de moldear. Pero esta iniciativa no ha cogido por sorpresa a nadie. Ya en los años noventa tuvo lugar el boom de estos formatos televisivos con concursos como Menudas estrellas en Antena 3 o Veo, veo y Eurojunior en Televisión Española. De ellos salieron un par de artistas conocidos en la actualidad, como David Civera y Tamara, aunque del resto de participantes no se haya escuchado ni mu.

Lo cierto es que estos programas tienen solera, pero quizás la batalla entre cadenas, y en concreto entre Antena 3 y Telecinco, lo esté llevando hasta el extremo. En palabras de María Luisa Pérez, consejera responsable de los temas de la infancia en el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), "a pesar de que no exista nada que lo prohíba, el uso de este tipo de programas no creo que sea lo mejor para la transmisión de valores a los pequeños y para su ocupación temporal".

Y es que ya se ha convertido en algo habitual ponerse enfrente de la pantalla para ver a niños que cantan, actúan, cuentan chistes e incluso formulan y responden preguntas sobre ellos mismos o sus familiares. Un claro ejemplo es el programa de Canal Sur Menuda Noche, que lleva emitiéndose desde 2003 y que aún en la actualidad sigue cosechando exitosos datos de audiencia, a pesar de las quejas que se han anunciado sobre este espacio.

En 2007, un ciudadano ya denunció la explotación infantil en el programa, especialmente en el espacio Menudo Pueblo, al ser emitido en horario adulto, con estos menores como eje central del programa y con una aparición reiterada de los mismos. Pero estas denuncias no han dificultado la trayectoria del espacio presentado por Juan y Medio, brotando de él artistas como María Figueroa, María Carrasco y los gemelos Jesús y Daniel Oviedo, que hoy día podemos ver competir en Quiero cantar después de sacar su primer disco a la calle con tan sólo 11 años.

No obstante, Antena 3 decidió conseguir otra voz infantil medianamente consolidada como la de Lorena Puertos, de ocho años, que fue ganadora de Veo, veo y que ayuda, al igual que los gemelos, a dar un tironcito al concurso. Ambos espacios, Quiero cantar en Antena 3 y Cántame una canción en Telecinco, se han estrenado a finales del pasado abril.

Juntitos de la mano, aunque separados por el afán de superar sus audiencias, iniciaron la selección de participantes en el mes de marzo. Una decisión que desconcertó a los propios pequeños confundiendo incluso a qué programa se presentaban como aspirantes. Los padres, en ocasiones más ilusionados que sus hijos, anduvieron de casting en casting buscando dónde colocar a estos jóvenes talentos, llegando a firmar acuerdos previos para que así la cadena contraria no consiguiera arrebatarle sus fichajes.

Pero es que según el código vigente, la aparición de niños en televisión está regulada por ley, y mientras no se dañe su derecho a la propia imagen o al honor y no haya intromisión en los menores no hay incumplimiento por parte de los operadores televisivos. María Luisa Pérez reitera que aunque las productoras respeten el horario escolar de estos niños, su espontánea fama puede acarrear efectos en el momento en que acaben con su participación en televisión.

Además, apuntala que el consentimiento de los padres es necesario, pero al mismo tiempo insuficiente para que estos niños formen parte de un medio de comunicación. A pesar de que estos concursos cuentan con un equipo de psicólogos para el correcto desarrollo de los menores, sus actividades cotidianas se ven afectadas en los días de grabación y ensayo, ya que deben desplazarse durante la semana. Por ello, hay que tener en cuenta que aunque sean verdaderos artistas, estas mentes son todavía vulnerables, fáciles de manipular y fáciles de herir al mismo tiempo.

Además, estos programas no sólo atraen a un público adulto, sino que también animan a los pequeños de la casa a sentarse frente del televisor, saliéndose así del horario protegido.Y es que aunque la aparición infantil esté regulada por la legislación internacional y nacional, aún hay demasiados eslabones sueltos.

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