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Jóvenes al día

"No basta con dar un donativo, hay que participar y arrimar el hombro"

Carmen Díaz lleva más de 25 años colaborando con Ayuda en Acción, en la que empezó como socia. Es una de las voluntarias más internacionales de esta entidad.

el 18 oct 2014 / 13:07 h.

Carmen Díaz, de Ayuda en Acción. / José Luis Montero Carmen Díaz, de Ayuda en Acción. / José Luis Montero Ayuda en Acción es una organización española de cooperación al desarrollo que trabaja desde 1981 para impulsar cambios estructurales que contribuyan a la erradicación de la pobreza en las comunidades más desfavorecidas mediante programas de desarrollo autosostenibles y campañas de sensibilización. Su intervención consiste en impulsar programas de desarrollo integral a largo plazo que implican actuaciones en educación, salud, infraestructuras, iniciativas económicas, financieras, seguridad alimentaria y construcción de ciudadanía. Cuenta con más de 135.000 colaboradores y es una de las principales organizaciones no gubernamentales dedicadas a la cooperación internacional. Actualmente, está presente en 22 países de cuatro continentes entre los que se encuentran Bolivia, Haití, Paraguay, Etiopía, Kenia, Malaui, India, Nepal o Vietnam. La importancia de estos programas de cooperación internacional o «voluntariado en terreno» es puesta de manifiesto por los propios voluntarios. Carmen Díaz es una de las voluntarias de Ayuda en Acción que más han participado en este tipo de programas y valora la participación en estos proyectos como apasionante a la par que fundamental para dar a conocer qué labores lleva a cabo España en países en vías de desarrollo. ¿Puedes hablarme sobre los programas de voluntariado en terreno de Ayuda en Acción? Como voluntaria he conocido alguno de los proyectos que tiene Ayuda en Acción en América. Hace unos años estuve en Perú y ahora, que estoy jubilada, he estado en noviembre en Paraguay y en junio en Ecuador. Hay varias modalidades de programas de cooperación, por un lado, los voluntariados técnicos, que son más largos y suelen durar entre 1 y 4 meses, y por otro lado, el voluntariado de inmersión, que se trata de conocer los proyectos y convivir con las familias y que suelen extenderse no más de 15 días. Yo he participado de estos últimos, he estado conviviendo con las familias. Cualquier persona interesada puede participar en ellos, todas las bases y las convocatorias se llevan a cabo a través de la web de Ayuda en Acción. Sólo se les pide que previamente hagan un curso sobre cooperación para participar. ¿Conlleva algún tipo de gasto participar de este voluntariado? Sí, el viaje y la estancia tienen que ser pagados por el propio voluntario. El objetivo es convivir con las familias, por tanto te alojas en sus casas. Te implicas en las condiciones que la familia tenga en ese momento y vives como ellos. ¿Cómo te surge la oportunidad de ir como voluntaria en terreno? Yo tenía conocimiento sobre estos programas y siempre tuve claro que quería participar de ellos. Tenía mucha curiosidad por saber cómo se trabajaba allí, cuáles eran los proyectos, las condiciones de vida y comprometerme mucho más de lo que ya lo estaba desde aquí. ¿Qué te ha aportado esta experiencia de voluntaria en otro país? Esta experiencia de voluntariado me han aportado muchas cosas. Lo primero ha sido el conocimiento, ya que cambia mucho que te lo cuenten a vivirlo por ti misma. Conocer a gente, conocer cómo viven, cuáles son sus condiciones de vida, qué les preocupa, todo eso me ha aportado mucho en lo personal. Cuando apadrinas a un niño de estos países, de lo que se trata es que no sea una simple ayuda económica sino que se cree un vínculo solidario. Es decir, un reconocimiento y establecimiento de lazos entre las dos partes. Y efectivamente cuando vas allí estableces esos vínculos, y ellos al verte a ti, les ponen cara a las personas que desde España les están ayudando. Es un aprendizaje incluso de otra cultura porque ellos también tienen que enseñarnos mucho también a nosotros. Cuando regresamos a España también aprenden los demás, ya que contamos lo vivido y eso también es importante, dando a conocer esa experiencia. ¿Cuál de las tres experiencias de voluntariado en terreno te ha impactado más? La que siempre te impacta más es la primera. Cuando llegas a estos países y ves las condiciones de vida es lógico que te cree un shock. Las siguientes veces ya vas sabiendo lo que te puedes encontrar a pesar de que entre unos países y otros puede haber diferencias. Cuando fui, por tanto, a Perú y me centré en el programa de atención a niños con deficiencias físicas y psíquicas, me quedé impactadísima. Esa primera toma de contacto con la realidad me dejó sorprendida. ¿Está la cooperación internacional en sus horas más bajas? Evidentemente sí. Desde el punto de vista de las ayudas, la situación ha empeorado mucho en los últimos años debido a los recortes. Pero me consta que las ONG están llevando a cabo muchos esfuerzos para salvar el problema y atender a los proyectos al igual que se ha estado haciendo hasta ahora. ¿Animarías a la gente a participar en este tipo de experiencias? Por supuesto que sí. Las personas que creemos que se pueden cambiar las cosas y que otro mundo es posible, tenemos que dar el mensaje de que no basta con dar un donativo, hay que participar y estar en los lugares en los que se toman las decisiones, además de estar informado porque si no, muchas veces el cambio se queda en palabras. Por ciudadanía y responsabilidad debemos de ser mucho más participativos y activos no solamente en el tema del voluntariado sino en temas de participación social y política. ¿Tienes previsto volver a participar en algún programa de cooperación internacional? No estoy cerrada a nada. Casi estoy recién llegada de mi último viaje como voluntaria en terreno. No sé qué será de mí en unos meses, pero si tengo la ocasión y puedo, me gustaría poder volver a participar una vez más de esta experiencia irrepetible en otro país.

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