Cultura

«No es que ahora seamos más pobres, es que hemos dejado de mentirnos»

El escritor recupera a Bevilacqua y Chamorro en su última novela, ‘La estrategia del agua’

el 11 mar 2010 / 20:05 h.

Después de protagonizar media docena de novelas, ya puede decirse que la pareja de guardias civiles formada por Bevilacqua y Chamorro posee ya un lugar de honor en el pabellón de honor de la novela negrocriminal española, junto a carvalhos, toniromanos y petras delicado. Ahora vuelven a los escaparates de las librerías con La estrategia del agua (Destino), la última y esperada novela de Lorenzo Silva.

Como es natural, en los doce años transcurridos desde la primera entrega de esta serie, El lejano país de los estanques, los personajes han ido evolucionando, madurando y ascendiendo en el escalafón. Lo inmutable es la buena relación que mantiene con ellos el autor. "Como buenos guardias civiles, son estupendos, disciplinados, racionales, no van de lo que no son, los llamas y vienen, si se lo pides desaparecen. Nunca me han limitado, todo lo contrario, han ampliado mis posibilidades como escritor", dice Silva.

En esta ocasión, la trama comienza con un gran disgusto de Bevilacqua por la mala resolución judicial de un caso, seguido del hallazgo de un cadáver detrás del cual parece haber un ajuste de cuentas y un asunto de estupefacientes. Y si las buenas novelas policíacas suelen ser radiografías de la sociedad y el tiempo en que se escriben, ahora el telón de fondo es la crisis: "Yo sólo pretendo que mis historias sean contemporáneas, pero esta se sitúa en 2009, y la España de 2009 era la de la crisis.

El prota acaba de sufrir un revés judicial, pero hay una serie de disfunciones y desajustes adicionales que tienen que ver con razones de nuestra situación económica. El fondo de la cuestión tiene mucho de desenmascaramiento de una situación ficticia. No es que ahora seamos más pobres, es que no hemos podido seguir mintiéndonos, crear una prosperidad basada en las apariencias manipuladas. Eso está también en la novela", agrega Silva.

En el transcurso de la investigación, Bevilacqua tratará de descubrir detalles de la personalidad del muerto a través de su modo de vida, sus relaciones familiares y sus lecturas, pero, ¿cómo sería esa pesquisa si en la biblioteca del difunto hubiera novelas de Lorenzo Silva? "Para empezar, se trataría de una persona muy generosa", sonríe el escritor. "No sé, mis libros están hechos de curiosidad por la realidad, de afán de comprender los comportamientos humanos, sin llegar a disculparlos del todo... No sé si esos datos arrojarían alguna luz al respecto", añade.

Por otro lado, en La estrategia del agua ocupan un lugar central las controversias alrededor de la eficacia y honestidad de los jueces, algo que actualmente acapara los titulares de la prensa diaria. "Bevilacqua y Chamorro trabajan con los jueces -y cada vez más con las juezas-, y eso genera relaciones de tensión: dan órdenes, les permiten avanzar o no, aprueban sus investigaciones o las tiran a la basura... Si leyeran los titulares de la prensa diaria creo que no les sorprendería mucho, pero tampoco harían más sangre de lo imprescindible. Siempre hay una maldad irreprimible, una excitación al ver en apuros a quienes detentan el poder", explica.

El ciudadano Lorenzo Silva tiene la misma opinión: "He trabajado diez años en la abogacía y he visto de todo, jueces que intentan hacer su trabajo con los medios que tienen, y una minoría que ellos solitos hacen funcionar la máquina, aunque no esté debidamente engrasada. ellos me han enseñado que nunca las cosas están tan mal como para que el trabajo no sea fructífero".

Excelente conocedor del funcionamiento de la Guardia Civil, Silva duda cuando se le pide su opinión sobre la discutida desmilitarización de la Benemérita: "Tengo una idea compleja, por un lado creo que es inadmisible tratar a los guardias civiles como soldados; pueden ser militares, pero no soldados. Y por otra parte, me pregunto si borrar todo rastro de disciplina castrense no sería quitar una pieza esencial de su carácter, que les ha permitido perdurar 160 años funcionando razonablemente bien", asevera.

Lo seguro es que en la Guardia Civil tiene Lorenzo Silva algunos de sus más fieles y entusiastas lectores. "Tengo incluso una condecoración de la Benemérita, lo cual me produce un tremendo pudor: he obtenido haciendo lo que me gusta algo que a otros les cuesta meses de trabajo, a menudo jugándose la vida", apostilla.

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