Economía

'No está bien que aprendices hagan trabajos importantes de patrimonio'

Es propietaria de Crisarte, empresa dedicada a la elaboración y restauración de vidrieras desde su fundación, en 1968, y una de las firmas más reconocidas en el sector a nivel nacional. Muchas iglesias sevillanas y andaluzas lucen sus trabajos.

el 16 sep 2009 / 08:13 h.

-Su empresa elabora y restaura vidrieras. ¿Cómo funciona un negocio así en Sevilla?

-Se trata de un negocio absolutamente artesanal y se trabaja sobre pedidos. En Sevilla, nuestros productos están en iglesias, pero también en hoteles, por ejemplo, la cúpula del Colón la hemos restaurado. Nos encargan desde pasajes bíblicos hasta dibujos de lo más moderno. Lo primero es realizar un boceto a escala para hacer las modificaciones pertinentes. Luego lo hacemos a tamaño natural. Sobre el dibujo se le da forma a los vidrios y pasa al taller, donde se decoran y van al horno. Luego las piezas de cristal pasan al emplomado y se sueldan las uniones con estaño, para poner después una masilla entre el vidrio y el plomo. Nos encargamos también de colocarlas.

-¿Cuáles son sus principales clientes?

-Le trabajamos a otras cristalerías porque es un tipo de artículo que necesita mucha especialización. Además, nuestros productos se pueden encontrar desde en casas particulares hasta en centros oficiales. El colegio de Arquitectos o el Círculo de Labradores son clientes nuestros. Iglesias también, muchas, además de ayuntamientos.

-¿Qué trabajos de los 40 años de historia de Crisarte destacaría?

-Hay algunos curiosos. Cuando mi padre era joven, se restauró la linterna de la Capilla Real y el techo del Salón del Trono de Capitanía General. Otros trabajos destacados son la restauración del Ayuntamiento de Sevilla, de la Diputación de Granada... En la Expo 92 se hicieron las vidrieras de varios pabellones y se restauró el antiguo de México de La Palmera. Isla Mágica también lleva trabajos nuestros.

-¿Y entre las iglesias?

-Estamos muy orgullosos del trabajo realizado en la iglesia Prioral de Carmona, donde se restauraron algunas vidrieras antiguas y se hicieron nuevas. Las de la iglesia de Omnium Sanctorum son nuestras y también las de la Ermita de la Virgen del Rocío. La Real Maestranza de Caballería de Ronda o el hospital de San Juan de Dios también son clientes. En la Catedral de Sevilla hemos hechos vidrieras, aunque no decoradas. Nos hubiera gustado poder restaurar algo, pero se han llevado el trabajo a Alemania, algo que no entendemos, porque nosotros tenemos 40 años de existencia y estamos capacitados para hacer el encargo.

-¿Cómo es la competencia en ese sentido?

-En el sur no hay muchos talleres de este tipo porque aquí somos 10 u 11 trabajadores. Puede haber un taller pequeño de una sola persona, pero no más. Ahora las escuelas taller están fomentando el trabajo de las vidrieras y eso está muy bien, sobre todo porque se había perdido la figura del aprendiz. Lo que no veo tan bien es que personal no cualificado como son alumnos que están aprendiendo en escuelas acometan trabajos dentro de un patrimonio importante. Ha habido restauraciones últimamente en Sevilla, como en el Ayuntamiento, que la llevan ellos. Es lo mismo que sucedió con la Plaza de España con el gremio de los ceramistas, que al final tuvieron que llamar a profesionales.

-¿Y en el resto de España?

-No hay muchos talleres porque necesita mucha especialización. Estamos muy reconocidos en todo el país. Hay otros en Irún o en Barcelona, donde hay mucha tradición.

-¿Hay futuro en el sector?

-Sí. Los arquitectos estudian las vidrieras y además en cualquier revista de decoración se ve como algo que está de moda, a los jóvenes les gusta. No es algo que sólo se identifique con edificios antiguos. Hay muchas formas de llevar la vidriera a la decoración. Nuestra empresa puede desarrollar cualquier idea.

-¿Es difícil en el negocio abrir otros centros de producción?

-Sí, por el tema de la formación. Los trabajadores de Crisarte llevan más de diez años, eso los más jóvenes. La mayoría empezó con mi padre cuando eran chiquillos. Aquí somos una familia.

-Aparte de las vidrieras, venden cristal industrial. ¿Cómo se distribuye el negocio?

-La vidriera tiene un peso mucho más importante, puede suponer el 65% del negocio. Es por lo que se nos conoce más, sobre todo por su decoración y su pintura. También ponemos en marcha instalaciones de escaparates y cristales viselados. Las compañías de seguros son clientes importantes. Hay algunas a las que les trabajamos desde hace más de 30 años.

-¿Se ha notado la crisis?

-Nuestro artículo es manufacturado y eso hace que sea costoso. Las ventas han bajado. Se hacen muy pocas obras, la construcción está parada y sólo hay reformas. Eso sí, mantenemos al personal y no tenemos impagados. Tampoco hemos tenido problemas de liquidez. Me considero una empresaria trabajadora, y cuando hay que apretarse el cinturón tiene que ser para todo el mundo. Es un trabajo muy gratificante, cambia todos los días.

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