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"No estamos peor que otros países, sólo vamos un paso por delante"

Los cineastas griegos reflejan la realidad de su tierra a pesar del desmantelamiento de la industria

el 06 nov 2012 / 11:36 h.

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"No creo que la situación de Grecia sea muy distinta de la de otros países europeos. Lo que sucede es sólo que nosotros vamos un paso por delante". Son palabras de Liza Linardou, representante del Greek Film Center en el IX Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde una de las secciones de este año estará dedicada a las nuevas propuestas cinematográficas de este país especialmente afectado por la crisis, pero que paralelamente vive un momento de efervescencia creativa. "Grecia es más pequeña en tamaño, y su mercado también es más reducido, de modo que la situación se nota más. Los efectos sobre la industria han sido demoledores, pero tratamos de salir adelante, apoyándonos unos a otros", agrega.

A su lado, el joven director Argyris Papadimitropoulos asiente silenciosamente. Su filme Wasted youth (2011), firmado a medias con Jan Vogel, es una prueba de la capacidad de adaptación del cine griego a las nuevas circunstancias. "Se están produciendo cambios muy a prisa, hemos pasado en un abrir y cerrar de ojos de la prosperidad de los años 80 y 90 a la decadencia actual, y eso era precisamente lo que queríamos reflejar. Vivimos en una montaña rusa que no sabes cuándo ni cuán bajo va a caer, ni si vas a poder bajarte de ella en algún momento", explica.Wasted youth cuenta la historia de un skater adolescente y de un hombre de mediana edad que arrastra una existencia anodina, dos vidas que se cruzarán en el tórrido verano de Atenas. "El estilo es documental, pero no hay en la cinta nada planificado, todo es espontáneo. Nos echamos a la calle con una cámara y dos rollos de película para hacer un retrato inmediato de la realidad cotidiana de la calle", recuerda Papadimitropoulos.También su colega Panagioutis Fafoutis sabe lo que es trabajar con medios modestos, pero puntualiza que "al menos mi última película, Paradise (2011), se ha hecho como dios manda, con financiación, con un equipo de veinte personas que ha cobrado; poco, pero han cobrado. El problema es que ahora no hay nadie que tenga un plan. No olvidemos que en nuestro país el Ministerio de Cultura ya no existe, ha sido incluido en el de Turismo. Pero no podemos quedarnos esperando a que todo venga de arriba, hay que tener esperanza en las películas baratas y en la red de ayuda que podamos crear entre todos", afirma.Todos los nuevos cineastas griegos poseen un modelo más que estimulante: Canino [Kynódontas], el filme que Yorgos Lanthimos rodó con 200.00 euros y un ejército de voluntarios, y que su paso triunfal por Cannes y su propuesta para los Oscar logró recaudar casi el doble. "Lanthimos nos puso en el foco", reconoce Papadimitropoulos. "Desde aquel éxito, sentí que cuando llevaba mis películas a festivales había otra disposición, una actitud más receptiva. ¡Otro filme griego!".
Muy bien recibida en varios festivales de todo el mundo ha sido Paradise, historia ambientada en el desaforado carnaval de Patras y protagonizada por personajes más o menos zarandeados por sus dramas personales y sus contradicciones emocionales. "Hoy la crisis está en el centro de los objetivos, mañana Grecia puede estar desenfocada", avisa Fafoutis , su autor. "Lo que importa es que ahora tenemos una voz. Si logramos que la gente reflexione un poco después de ver nuestras películas, habremos logrado mucho. Pero los directores se cansarán de hacer películas sobre la crisis, y la gente de verlas", subraya.
"Sí, es suficiente con que se plantee el diálogo", concuerda Papadimitropoulos. "Las películas son películas, y no creo que puedan cambiar el mundo o que tengan que dar soluciones a lo que está pasando. Convertir la crisis en un subgénero puede suponer un serio peligro, porque la indudable fotogenia de la situación puede conducir a hacer cosas muy feas y muy oportunistas".
Lo cierto es que nadie sabe cuánto puede aguantar la desmantelada industria cinematográfica griega sin apoyo público y sin coproducción. "¿Cómo vamos a coproducir, si no tenemos financiación estatal?", concluyen.

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