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No hace falta mucho espacio

Casa Diego (Triana). Caracoles, ‘marisquito', buena cerveza, fino y manzanilla y la calle soleada.

el 01 feb 2013 / 12:34 h.

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Poco más hace falta para disfrutar de una buena bodeguita trianera, y hacer las cosas bien, como las hacen los hermanos Rodríguez Galiano en el negocio que fundó su padre, Diego, en 1972, o sea, que acaba de entrar en el club de los cuarentones, que es cuando los hombres nos volvemos más pedantes todavía y las mujeres entran en su fase de excelsa madurez. Y dicen que somos iguales. La pequeña bodeguita Casa Diego es famosa en Sevilla entera por sus caracoles, placer efímero de primavera-verano. Mientras tanto, añoramos los gasterópodos consolándonos con una caña de Cruzcampo bien fría, hay cámara de barriles y un armario refrigerado exclusivamente para enfriar los vasos para la cerveza o un catavinos sudando escarcha con ese oro líquido que es Tío Pepe. De momento hay cabrillas (1,80 / 5,00 €) en salsa, bien de especias para estómagos algo preparados al pique. Gambitas sabrosas (2,00 / 7,00 €), mejillones (1,80 / 5,40 €) y otros mariscos según entren del mercado, en caliente montaditos, lo del diminutivo es un decir, porque aquí son de buen calibre, desde el de pringa y el de chorizo picante a 1,50 €, pasando por los típicos de gambas con alioli, melva con pimiento, salmón con queso fresco, carne mechada con panceta, bacalao con pimiento y otros a 1,80 €, hasta el especial de queso con anchoas a 3,00 €, y es que aquí las anchoas tienen buen tamaño, son carnosas y sabrosas, las ponen también en tapa (3,10) y raciones (9,00).

Como se dijo el lugar es pequeño, con la barra de frente, vámonos poco a poco... con pedazo de foto en color del puente de Triana, cogiendo todo un testero, en la calle, cobijadas en el toldo, hay mesas altas para disfrutar de los naranjos de esta calle que los vaivenes de los políticos han cambiado de nombre, sin empacho de usar a la Virgen y a las cofradías, a ver quién es el guapo que luego le quita a la Esperanza la calle, vaya tropa. Pero eso no le quita su encanto de esta primavera anticipada, frente a la tapia del colegio Salesiano, por aquí pasará María Auxiliadora, sentada en su trono con su Niño, como todos los 24 de Mayo.

Diego y Antonio Rodríguez tienen además, a escasos metros de su bodeguita Casa Diego, un bar de copas llamado Richelieu, aclaración para víctimas de la Logse: Richelieu era ese cura malísimo que sale en los Tres Mosqueteros, en fin, nombre sonoro que alberga un coqueto bar de agradable y moderno diseño donde ponen buenas copas, con todas las marcas que podamos buscar y perfectamente atendido una muy simpática camarera. Por cierto, que en la bodeguita también el servicio es de primera, Ana y Antonio atienden con diligencia, eficacia y simpatía a los parroquianos, entre los que, por cierto, vimos a un grupo jugándose una ronda a los chinos. Hacía tiempo que no veíamos estas muestras de agradable camaradería en los bares.

En definitiva, Casa Diego es una referencia en el barrio y en Sevilla, una clara y limpia bodeguita de Triana, donde tomar buena cerveza y esperar el advenimiento glorioso de sus caracoles, esperemos que este año vengan gordos y sanos. Mientras tanto disfrutemos del tibio sol de invierno en su puerta, con unas gambitas de Huelva o un buen queso manchego como Campo Oro, desde la pared el toro de Osborne y la botella vestida con la chaquetilla y el sombrero rojo de Tío Pepe nos envidiarán.

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