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«No hago telebasura, sino neorrealismo televisivo»

Entrevista a Jorge Javier Vázquez, presentador de Sálvame,  que ha sido galardonado con un Ondas

el 28 oct 2009 / 22:41 h.

Jorge Javier Vázquez.

Jorge Javier Vázquez es una de las figuras televisivas más controvertidas de España, y la reciente concesión de un Premio Ondas al mejor presentador ha reavivado la polémica; el propio conductor del programa Sálvame reconoce, en una entrevista con Efe, que "los miembros del jurado han sido muy valientes".

Vázquez, un rostro muy popular desde la época de Aquí hay tomate, ha recibido el Premio Ondas por "renovar con brillantez y sentido del humor" el rol de presentador en un "género controvertido", según anunció la Cadena SER, que concede los galardones a través de Radio Barcelona para distinguir cada año a los mejores trabajos en televisión, radio, cine y música.

Viéndole compartir la presentación del programa en directo con una señora del público que da paso a sus colaboradores y baila con él, o paseando con la cámara para ver qué ocurre detrás del escenario, está claro que Vázquez ha roto esquemas en su programa. "No quiero aburrirme en el plató -afirma-. Antonio Burgos ha escrito una cosa muy bonita en su periódico, decía que antes los platós eran tiempo y yo los había convertido en espacio. Creo que hemos innovado e ido un punto más allá, y ya nos están copiando en otros programas. Esto es así, no me lo invento yo".

Aún así, las críticas a su Premio Ondas no se han hecho esperar, algunas tan abiertas como la del actor Pepe Sancho, parte del elenco de la serie sobre el 23-F, también galardonada este año. El presentador de Sálvame -cada día en las tardes de Telecinco y los viernes también en edición de noche- se toma con filosofía la críticas a su galardón: "Creo que los miembros del jurado han sido muy valientes al premiarme, y hay gente que puede estar en desacuerdo y yo lo entiendo, hay pocas cosas tan discutibles como los premios, pero mi Ondas ya no me lo quita nadie, y también está claro que yo no le he pedido, no he optado a él".

Vázquez, licenciado en Filología Hispánica y nacido en Badalona (Barcelona) hace 39 años, vino a levantar la audiencia de la tarde con Telecinco con Sálvame, un programa que él define como "una cena de Navidad perpetua" por los continuos enfrentamientos de sus colaboradores, entre ellos Belén Esteban, Karmele Marchante y Mila Ximénez.

Cuando se le pregunta si el premio ha venido a dar carta de naturaleza a lo que mucha gente califica de telebasura, Vázquez dice que ese término está "obsoleto", y que prefiere llamarle "neorrealismo televisivo". "Creo que ya todos tenemos la obligación moral de cambiar definiciones y de renovarnos, el de telebasura es un término que no tiene sentido. Haciendo memoria, creo que los que lo utilizan son muy mayores", añade.

El conductor de Sálvame, que reúne cada tarde a cerca de dos millones de personas, con cuotas de pantalla cercanas al 20%, asegura: "Nosotros no hacemos periodismo, lo de menos es la información, creo que lo importante es entretener, hay que restarle trascendencia a todo esto que hacemos".

Y está de acuerdo en ver su programa como un espectáculo circense: "Somos como la película de La parada de los monstruos, donde salen un motón de freaks que resultan ser los que mejor corazón tienen. A lo mejor nosotros también tenemos más corazón que mucha gente".

Vázquez inició su carrera en la revista Pronto y ha trabajado junto a figuras como Ana Rosa Quintana y María Teresa Campos, por lo que se considera "un privilegiado", ya que cree que "la época de las grandes estrellas ya ha pasado y los demás -dice- somos currantes de la tele".

Siempre hizo gala del humor para hablar de las cosas de los famosos, aunque a veces sus programas recibieron alguna denuncia, algo que no ocurre ahora: "En el Sálvame no tenemos ninguna querella, y a mí en particular nunca me ha denunciado nadie. Esto pasa menos de lo que parece, aunque comprendo que quien entiende que hemos dañado su intimidad y su honor vaya a los tribunales".
Está muy satisfecho con su programa, como explica con su fina ironía: "Siempre dije que quería hacer un programa largo, en el que bajase una escalera, me cambiase de ropa y pudiera cantar".

Piensa recoger su Ondas con toda su familia y sus amigos: "No hay nada ni nadie que pueda enturbiar este momento, de verdad", aunque pueda pasar, por ejemplo, "que aparezca un Pepe Sancho y me grite cualquier cosa".

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