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No hay semanas tranquilas en el Betis

La plantilla admite que está "acostumbrada" a las polémicas y el vicepresidente reconoce que "algo" deben hacer "mal".

el 04 oct 2012 / 20:40 h.

Mel y Stosic, este jueves en la ciudad deportiva.
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El Betis es una máquina de generar polémicas, pero los futbolistas ya saben dónde viven y por eso no se asustan. Esto respondió ayer Nacho cuando se le preguntó por el último conflicto, la destitución de Risto Vidakovic en el Betis B después de sus críticas al club: "La gente ya está acostumbrada a eso, en el vestuario incluso se comenta que no hay ninguna semana tranquila. Pero no nos afecta. La gente nueva también se da cuenta de que el Betis es una marca fuerte y de que todo tiene mucha repercusión".

No puede tener más razón el capitán verdiblanco. Por razones futbolísticas o extradeportivas, el Betis no sale de un jaleo cuando se ve involucrado en otro. Ni siquiera la paz social que trajeron consigo la marcha de Manuel Ruiz de Lopera, el adiós de Luis Oliver y la llegada de una nueva clase dirigente ha conseguido apaciguar esa fea costumbre de ahogarse en vasos de agua o provocar incendios donde casi no había fuego. Pero así es el Betis y en lo que va de pretemporada y temporada ya hay controversias para rellenar varias páginas, como así ha ocurrido.

A lo largo del verano, el club de Heliópolis se vio inmerso en dos líos considerables. Uno, el fichaje de Nosa Igiebor, con la aparición estelar de su agente, Atta Aneke, la ruptura de negociaciones hecha pública por la propia entidad y la posterior resurrección de los contactos hasta rematar la operación. Otro, el no fichaje de Santa Cruz, que provocó la enésima divergencia de versiones entre el entrenador, Pepe Mel, y el director deportivo, Vlada Stosic: el primero defendió que el no del paraguayo se veía venir "desde hacía dos semanas" y el segundo se escudó en que el delantero había elegido el Málaga sin dejar margen de maniobra al Betis.

Precisamente a raíz de aquellos dimes y diretes, el consejero José Antonio Bosch reconoció en público que hacía falta una mayor coordinación a la hora de enviar mensajes externos. El aviso ha debido de servir a los dos principales responsables de la parcela deportiva, pero no a Risto Vidakovic ni al director general, Santiago Pozas, y ni siquiera al propio Bosch, después de ver el rifirrafe verbal protagonizado por los tres tras las críticas del ya extécnico del filial al césped del estadio de La Cartuja. Esta última polémica, por cierto, sigue a las protagonizadas por el árbitro Álvarez Izquierdo y el meta Fabricio, esta última detonante de una nueva división de opiniones entre Mel y el presidente, Miguel Guillén, sobre las razones por las que el canario no fue citado para el amistoso frente al Benfica.

La mala negociación del Betis con sus mensajes públicos también fue admitida ayer por el vicepresidente, Pablo Gómez, que lo asumió con naturalidad en Canal Sur: "Algo debemos estar haciendo mal para que recibamos tantas críticas, como mínimo comunicar lo que estamos haciendo. Por eso hay que preparar memorias de todo lo que se hace en todos los departamentos del club", dijo el directivo, que por cierto explicó que la destitución de Vidakovic "no está asociada a esas declaraciones sobre el césped". Y además fue al quid de la cuestión: "El primer equipo no va a ese césped, sino a otro que estará en perfectas condiciones porque será resembrado". Aún está por ver cuándo se mudará el primer equipo al coliseo cartujano.

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