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"No hay transformación, el modelo de ciudad del PSOE ha fracasado"

Zoido afirma que "no destruirá" nada de lo que funcione y que su llegada no supondrá una ruptura radical con los últimos dos mandatos

el 14 abr 2011 / 11:26 h.

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Tras cinco años como candidato, Juan Ignacio Zoido encara con confianza las elecciones del 22 de mayo. Ayer, en el tercer y último encuentro del ciclo Desyunos con los candidatos, organizado por El Correo de Andalucía y Cajasol, argumentó que, si gana, no protagonizará una brusca ruptura con lo anterior. Censuró la gestión de los últimos ocho años.

–Espadas anunció que el PP se llevará “una gran sorpresa el 22-M”, ¿cómo recibe este mensaje?

–Como una afirmación de alguien que opta a la Alcaldía. Si se entiende por sorpresa que el PP obtenga en Sevilla una mayoría suficiente para gobernar y desarrollar un proyecto coherente sin necesidad del apoyo de ninguna fuerza minoritaria. Eso será una sorpresa y buena para Sevilla.


–¿Lograrán dar el salto de la imagen de partido de la oposición, a partido de las propuestas?

–Ha sido algo recurrente decir que el PP y Zoido no tienen modelo de ciudad. Es curioso que quienes dicen que han tenido un modelo nos han llevado a la Sevilla que tenemos. Tenemos una estrategia que no se parece en nada a ese modelo. Comprendo que se nos achaque que estamos a la contra, pero cada vez que hemos criticado una actuación del gobierno, al mismo tiempo hemos hecho propuestas de cómo debemos resolver la situación. Hay quien ha estado mucho tiempo en el gobierno y la ciudad no funciona, la movilidad no se resuelve y empeora cada año, el tejido empresarial no avanza. Quiero que funcione y propongo una serie de medidas para que ordenemos la ciudad, y después hagamos que funcione y una vez que funcione pensaremos en lanzarla al futuro. Con tres criterios transversales: austeridad, transparencia y eficacia.


–Tras el Plan Centro sigue habiendo gente. ¿Sigue creyendo que es muy perjudicial?
–No cabe duda de que hay menos coches, pero eso no supone que hayamos evitado grandes emisiones de CO2 a la atmósfera. Hay un ingeniero de la Universidad de Sevilla que estudia el impacto de los coches en su retención en Ramón y Cajal por el tranvía. Las emisiones que se producen ahí se cargan cualquier aportación a la sostenibilidad que pudiera hacer un transporte sostenible como el tranvía. El Plan Centro no impide que la gente llegue. Llega, pero las tiendas no están llenas y hay dificultad para acceder a despachos de abogados o consultas médicas. El Centro tiene que tener unas lógicas limitaciones, hay que protegerlo, pero hay que dotarlo antes de las infraestructuras mínimas para que el ciudadano pueda llegar. Hay que ser reflexivo con una medida de esa trascendencia, que se ha adoptado a la ligera, en el último semestre del gobierno.


–Se entiende que mantiene su compromiso de suspender el Plan Centro cuando llegue, ¿anulará algún proyecto más?
–Aspiro a que en Sevilla tengamos un cambio tranquilo, que no vaya contra nadie. Ya hace cuatro años mantuve que Sevilla no se puede permitir más parones cuando la sociedad nos reclama estabilidad y seguridad jurídica. No quiero eliminar nada que no funcione ni dar un salto al vacío, ni destruir aquello que se haya podido hacer. Pero derogar las restricciones del Centro es sensato. ¿Y qué otros más? Las setas están ahí, es un proyecto que desde su genésis demuestra cómo se han hecho las cosas en Sevilla. Es cómo no se deben hacer. Pero ya está ahí y hay que sacarle el mayor rendimiento. Pero no creo que vaya a incidir en la creación de empleo y en el establecimiento de empresas una inversión de más de 110 millones de euros que no vamos a poder rentabilizar.


–¿Pero qué le parece el resultado de la Encarnación?
–No me gusta ahí. Pero no estoy para opinar ahora. La ciudad no debe crecer a modo de improvisación. Critico el proyecto porque es nefasto. Se contrató un dibujo, que se adjudicó luego; se cedió una explotación por 40 años a una empresa, con un desvío presupuestario, y un proyecto de ejecución que no existía y con dificultades en la ejecución. Y nadie nos ha garantizado todavía cómo será el mantenimiento.

–¿Se debería haber quedado a la mitad como propuso?
–Está terminado y lo que quería era que lo terminaran cuanto antes. Lo único que dije es que cuando no nos garantizaban que aquello se podía hacer, que no se podía dejar eso parado y que había que buscar una salida.


–¿Qué pasará con el tranvía o los carriles bici?
–No ha resuelto el problema de la movilidad, pero es la única forma de acceder al Centro cuando se ciegan otras opciones. Hasta que no haya Metro no se puede eliminar, pero cuando el Metro llegue al Centro, ¿qué razón de ser tiene el tranvía? Me dicen que voy a eliminar los carriles bici, ¿quién lo ha dicho? He dicho que voy a eliminar puntos negros de los carriles bici, pero nadie puede decir que he criticado los carriles bici, porque no lo he hecho. A mí no se me ocurriría empezar una legislatura resolviendo un contrato como se hizo con Moneo en el Prado. Hay que mirar hacia el futuro y aprovechar lo que uno recibe para dar el salto adelante.


–Ha anunciado ya cambios en el PGOU, ¿cuáles?
–El PGOU debe ser un instrumento al servicio de la ciudad y sus ciudadanos. No entendería que por un problema en el PGOU haya inversiones importantes que se vayan de Sevilla. Nosotros tenemos que saber ajustar el PGOU a las necesidades, y las de hoy no se parecen a las de 2003. Habrá que hacer adaptaciones. Por ejemplo, en el entorno del aeropuerto para que Ikea invierta y genere empleo. Entiendo que en Altadis no podemos permitir que por no ajustarse al PGOU se vaya un espacio tan importante en la ribera. Se trata de hacer retoques en el Plan General, pero cuando hayamos firmado acuerdos. Eso es suelo industrial, ¿pero qué industria vamos a meter ahí? Yo ya he iniciado las negociaciones, porque es mi obligación estar preparado.


–¿Qué actitud tiene Altadis?
–De sorpresa, porque es la única ciudad con la que después de haber cerrado no han llegado a un acuerdo con el gobierno. No lo entienden. Pero la oportunidad la tenemos ahí. Aspiro a que demos más oportunidades para crecer. Por ejemplo, si hay que hacer una adaptación para que la zona portuaria se establezca como Zona Franca. Si hay que retocar el PGOU, retóquese. Tiene que estar al servicio de Sevilla. Me hablan de modelo de ciudad, ¿pero de qué modelo? Si tenemos 700.000 habitantes, los mismos que con Rojas Marcos.


–¿Un cambio del PGOU para Tablada está descartado?
–Absolutamente.


–Existe el planteamiento de que la ciudad se ha transformado en estos mandatos y que si llega gestionará, pondrá macetas, y nada más. ¿Continuará la transformación con el PP?
–Si voy ahora mismo a Los Pajaritos y digo que se ha transformado la ciudad en estos doce años tenemos que salir corriendo porque lo único que tienen son unas condiciones de vida que se han degradado más. Si lo decimos en La Barzola o Jesús María y José nos responden que se sienten engañados. Las propuestas del PSOE son las mismas de hace doce años, uno coge los programas de Monteseirín y les pone la cara del nuevo candidato y son iguales. Esta transformación que venden no se ha producido y es la prueba de que el modelo de ciudad ha fracasado. Se han tomado medidas puntuales pero no se han resuelto los problemas de la ciudad. Como en Asunción, que al no construir un aparcamiento se ha derivado el problema a otro sitio. O en la Avenida de la Constitución. Al final la gente circula como si hubiera dos aceras, y la gente va por la derecha. Por el Centro no va porque está el tranvía y a la derecha hay un carril bici. Al final, la Avenida está peatonalizada pero pasa el tranvía y las bicis y sólo se usa una zona.


–Ha puesto alguna vez al PP de Madrid como modelo, ¿hará en Sevilla lo que quiere hacer Gallardón con los mendigos?
–No conozco la propuesta en profundidad pero me parece que ha sido valiente. No ha cogido y ha dicho no existen los mendigos, sino que lo que quiere es que no estén por la calle. Yo he pedido más plazas de albergue en Sevilla porque por lo general es lamentable el aspecto que ofrecen esas personas en la calle. Pero es verdad que la mayoría tienen perturbadas las facultades mentales, algún grado de demencia. Sí alabo que por lo menos se debata sobre el tema porque es una realidad, y no hay que mirar hacia otro lado. Tengo que conocer más la propuesta, pero soy partidario de que hagamos algo por todas esas personas con facultades mermadas que estén por la calle en condiciones de falta de dignidad.


–El otro día definía la imputación, tras conocerse la de Torrijos, como una figura que indica indicios de criminalidad. ¿No es una garantía jurídica?
–La figura de la imputación es una de las que han sustituido al auto de procesamiento en muchos casos. El auto decía que hay indicios racionales de que se ha producido un hecho delictivo. Si le citan y va de testigo, es testigo; pero cuando va de imputado, te garantizas que tienes que ir con letrado. No quiero entrar en la polémica de si debe o no ser candidato. El que dijo que si habían alguien imputado no debía ir en la lista fue él. Y es rehén de esa afirmación. Si se quiere presentar, que lo haga. Yo quiero ganar en las urnas, no en otro sitio. Pero cada uno tiene que responder de sus actuaciones. En la imputación hay medidas que se toman como garantía pero no ha sido citado para aclarar una cosa, sino por la posible participación en la venta irregular de unos terrenos.


–¿No hay una doble moral, difícil de entender teniendo en cuenta el discurso del PP de Valencia sobre las imputaciones?
–El que la hace la tendrá que pagar. No me desvío. El señor Torrijos mantuvo en un Pleno que todo el que estuviera imputado no se podía presentar y ahora él debe decidir. En Valencia tendrán que decidir. El otro día me decían, es que dice Camps que él ha pagado los trajes. Si lo dice, le creo.


–¿Pero y esos indicios criminales de las imputaciones?
–Lo único que digo... En el auto que le han comunicado le habrán hecho las advertencias de por qué está. No digo que.. Pero aquí planteamos si el señor Torrijos se debe o no presentar a las elecciones.


–¿No hay un error al ver la imputación como precondena?
–Por supuesto. Torrijos está imputado y digo que tome la decisión que quiera. Pero o creemos en la presunción de inocencia, o no. O creemos en la división de poderes, o no. Si creemos, creemos. Soy un defensor de la presunción de inocencia, está reconocida en la Constitución española. Es verdad que ha degenerado por el ardor de la contienda política, al final dices que está imputado, y no significa algo más que tiene una relación más o menos directa con la comisión de un hecho delictivo. O después se demuestra que no la tiene, y habrá que esperar la resolución judicial definitiva.


–Habla de presunción de inocencia y defiende que hay una corrupción generalizada en el Ayuntamiento, ¿no es contradictorio?
–Cada vez que nos niegan algo, cuando llegamos al final hay lío. Y en ocasiones no es el montante, sino el criterio que se tiene y la actitud. ¿Os acordáis de la página web del Plan Estratégico? Su primera respuesta fue “anda que no hay Sánchez en Sevilla”. Pero era el primo del alcalde.


–¿Qué dan sus encuestas?
–Mayoría suficiente para gobernar. Estamos ahí.


–Torrijos rechazó la posibilidad de negociar con el PP. Dijo que no iría con usted ni a coger billetes de mil euros.
–¿Quiere decir que con otro sí los cogería? Yo tampoco negociaré con él. La Alcaldía no se puede pactar a cualquier precio. Lo primero es Sevilla. Es verdad que en 2007, como veníamos de una situación convulsa, pedí que se dejara gobernar a la lista más votada, pensando en la IU de Luis Carlos Rejón y Julio Anguita. Pero Antonio Rodrigo Torrijos no representa a la mayoría de los votantes de IU, ni su actitud ni su compromiso es el del votante medio de Izquierda Unida, sino el de un sector más radical.


–Si no es alcalde, ¿desde dónde seguirá peleando por la ciudad? Ha dicho que se va.
–Desde el sitio que esté. No contemplo otro sitio. Seguiré manteniendo lo que he dicho y lo que he prometido. Pero no se detecta ningún síntoma que diga que no vamos a gobernar en los próximos cuatro años. 

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