Economía

"No hay una calma chicha. La confianza en España se recupera"

El catedrático de Análisis Económico y asesor de la Reserva Federal de EEUU cree que la bancarización de las cajas "era inevitable y va por buen camino"

el 17 abr 2011 / 20:11 h.

Santiago Carbó, en una reciente visita a Sevilla para pronunciar una conferencia.

-Estamos asistiendo en España a una profunda reestructuración de las cajas. Como experto, ¿está satisfecho?

-Juzgarlo sólo será posible al final del proceso, si bien la profundidad con la que esa reestructuración se está afrontando y los importantes cambios ya introducidos, algunos incluso impensables hace apenas seis meses, me hacen pensar que se anda por el buen camino, tiene buena pinta y sorprende la capacidad de adaptación. La nota sólo podré ponerla al final del examen, cuando las cajas estén saneadas y el crédito esté fluyendo.

-¿La actual bancarización era inevitable en las cajas?

-Sin duda, era inevitable puesto que no hay otra fórmula de captar recursos propios más allá de las reservas propias, que ya no son suficientes. Por supuesto, no todas las entidades han necesitado recursos por igual, pero sí han visto que las mejores opciones para recapitalizarse eran a través de un banco comercial o un banco como sociedad central de un SIP.

-¿La bancarización conllevará el principio del fin de la Obra Social de las cajas?

-No lo creo. El que constituyan un banco no debe desnaturalizar la Obra Social de las cajas porque su modelo las hacía especiales. Era y es, asimismo, un eje para atraer clientes y negocio. No repartían dividendos privados, sí a la sociedad; ahora una parte sí serán privados, pero hay que tener en cuenta que las propias cajas serán accionistas de sus bancos y, por tanto, la Obra Social se nutrirá de los dividendos que estos distribuyan. Sería, en mi opinión, un error destruir o llevar al mínimo la Obra Social, pero tendrá que ser más eficiente.

-¿Y no resulta chocante que Gobierno y Banco de España presumieran de nuestras entidades y presenciemos ahora esta profunda reestructuración?

-En efecto, no existió una coherencia de discurso, se tardó demasiado tiempo en reconocer sus problemas, pero también es cierto que han sido menores que en países de nuestro entorno y afectaban a una parte reducida de nuestro sistema financiero. Los problemas no sólo eran de liquidez y de solvencia, sino además de sobrecapacidad [exceso de oficinas] y había que atajarlos. La reestructuración española, eso sí, ha sido menos intensa en dinero público que en países vecinos, que han destinado cantidades ingentes [a su banca].

-¿Somos, pues, un modelo?

-Cuando hubo bancos al borde del precipicio, esos países pusieron el dinero público ya que no había otras opciones para así recuperar la confianza. Nuestros problemas eran, sin embargo, más pequeños y aguantamos más, pero si hubiera existido una actitud más decidida y se hubiera inyectado entonces dinero público de una sola tacada y no el goteo actual, nos hubiera ido mejor, al resolverse la desconfianza hacia nuestro sistema financiero, agravada por la debilidad de la economía, el incremento del paro y el temor al contagio griego.

-El FMI (Fondo Monetario Internacional) recomienda cerrar aquellas entidades sobre las que existan dudas de viabilidad...

-En cualquier mercado, no solamente en el financiero, cualquier entidad que no sea viable no tiene sentido que siga existiendo asistida con garantías públicas. Hay soluciones a la disolución, entre ellas la venta o la fusión.

-¿Se esperaba usted cómo ha quedado el mapa de las cajas de ahorros andaluzas?

-No. Era difícil pronosticarlo. Las operaciones entre cajas de distintas comunidades son menos dolorosas que dentro de una misma región en términos de empleo. La solución andaluza es razonable, se ha resuelto bien ese mapa.

-¿Habrá inversores para tantas salidas a bolsa de las cajas?

-No salen tantas. Quizás el momento no sea especialmente óptimo, aunque si se recupera la confianza y logramos desengancharnos de Portugal, esas operaciones de salida, cuatro o cinco, llegarán a buen puerto.

-Ya que menciona usted Portugal, ¿estamos en España ante una calma chicha?

-No la llamaría así, pero no podemos descartar otra tormenta. La confianza se está recuperando poco a poco gracias a las reformas. Quedan deberes para no perderla.

-¿Y qué queda por hacer?

-Las reformas estructurales. En la reforma laboral creo que se han dado pasos, pero queda la de la negociación colectiva y vincular la subida del salario a la productividad, no puede ser un regalo. A lo largo de una década, en los tiempos generosos, los sueldos crecieron por encima de la productividad y destruyeron la competitividad de las empresas. En los actuales tiempos malos, hay que adaptarlos. Mientras, hay que terminar la reforma del sistema financiero, no nos podemos quedar a medio camino, y nos quedaremos si la economía no crece y se reduce el paro, pues, de lo contrario, seguirán deteriorándose los activos de la banca y, por tanto, generándose desconfianza.

"La entrega de llaves no debe saldar la hipoteca"

-Crece el clamor para que la entrega de las llaves de una vivienda salde la hipoteca...

-Si se aprueba, sería una mala noticia para las entidades financieras. Este tipo de iniciativas no se puede acometer precipitadamente en medio de una crisis, es cambiar las reglas de juego en medio del partido. Se requiere meditación, el cómo, el cuándo. No es verdad, como se dice, que en todo EEUU la entrega de las llaves salde la hipoteca. En Nueva York el sistema es igual que en España, se responde con las llaves y con las rentas futuras.

-Pero sí comprenderá el apuro de aquellas familias que se quedan en paro y siguen pagando...

-Por supuesto, pero todos debemos adaptar las decisiones de compra a nuestras capacidades económicas y no adoptar posiciones excesivas de endeudamiento. Eso no quita que se investigue si hay abusos bancarios.

-¿Estamos a las puertas del fin de la cultura hipotecaria española?

-No, pero no vive su mejor momento. Hay poco crédito y el entorno es difícil para la gente joven, con salarios bajos y tipos de interés al alza.

-No hay crédito...

-Se está activando algo en los últimos meses. Hablamos sólo de cajas, pero todos los bancos están gestionando su mora. En el mercado, no sólo debe existir una oferta de crédito, sino también una demanda solvente.

-Usted es asesor de la Reserva Federal de EEUU. ¿Qué dice cuando tiene que hablar de las finanzas españolas?

-Que nuestros problemas son manejables.

-¿Optimista?

-El proceso de salida de la crisis será prolongado y en España, aún más. Al menos vamos a estar un año metidos en el oscuro túnel. La salida será lenta, dura, pero no hay otro camino, no necesariamente vamos a descarrilar. Hace un año estábamos paralizados, ahora no, caminamos. Las cosas están enjaretadas y si las terminamos, se verá la luz.

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