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"No me expulsen, prefiero una condena de 20 años en España"

El fiscal pide la salida del país del kurdo que lanzó el zapato a Erdogan. El joven dice que lo hizo para llamar la atención de Europa sobre los problemas del Kurdistán.

el 28 jun 2010 / 13:37 h.

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"No me expulsen a Siria y si lo hacen que sea a otro país. Prefiero una condena de 20 años en España". Esto es lo que el kurdo Hokman Joman, de 27 años y pasaporte sirio, pidió ayer al juez al termino del juicio por haber lanzado un zapato al primer ministro turco, Recip Tayip Erdogan, cuando éste salía de recoger un premio del Ayuntamiento. La Fiscalía volvió a insistir ayer en que sea expulsado del país o condenado a tres años y ocho meses de prisión por un delito contra la comunidad internacional, otro de atentado a la autoridad y por resistencia grave.

En la vista oral, celebrada ayer en el Juzgado de lo Penal número 9, Joman ha reconocido que lanzó el zapato, pero ha insistido en que su intención no era darle, sino llamar la atención y dar a conocer los problemas de los kurdos. "Soy una persona pacífica, pero ese señor ha permitido que maten a mucha gente de mi pueblo y a muchos niños. Cuando lo vi pensé en ello y como en Europa no conocen el problema de los kurdos, sólo el de los palestinos y el del Sáhara, lo hice por llamar la atención. No quería darle", explicó al juez.

Los hechos ocurrieron el 22 de febrero de este año después de que Erdogan recibiera el premio 2009 de la Fundación Sevilla NODO Entre Culturas. A la salida, el joven le lanzó un zapato, que no llegó a alcanzarle. Según contó el procesado, tras tirar el objeto "en menos de 10 segundos estaba en el suelo", donde le retuvieron dos agentes de Policía y "un guardaespaldas turco me metió el dedo en el ojo. Me dolió y moví las piernas, pero no sé si le di a algún agente. No era mi intención porque no tengo nada en contra de España, aquí tengo más derechos que en Siria", explicó, negando que opusiera resistencia a su detención. El joven también afirmó que el guardaespaldas le tapó la boca y la nariz, hasta el punto de "no dejarme respirar", para que dejara de gritar "Kurdistán libre" y "asesino".

En cambio, los policías que lo detuvieron dijeron, en especial uno de ellos, que opuso "una resistencia de moderada a grave", pese a que ellos mismos reconocieron que "en unos dos o tres segundos" uno de ellos lo abordó por la espalda. Los agentes explicaron que en ese momento se resistió, pero que "una vez que fue barrido y reducido en el suelo paró". Uno de los agentes sí reconoció que vio a una persona de paisano, que luego resultó ser un guardaespaldas turco, cogiendo a Joman por el cuello, pero no tapándole la boca, como se vio en las imágenes de televisión. El otro agente aseguró que él no lo vio "porque le estaba poniendo los grilletes al detenido".

Al finalizar el juicio el fiscal mantuvo los cargos y la pena de prisión que reclama, si bien insistió en la expulsión del joven. El Ministerio Público hizo hincapié en que Joman ya tenía abierto un expediente de expulsión desde 2008 y que la solicitud de asilo político que solicitó en 2005 le fue denegada, pese a que entonces ya alegó que si era expulsado en Siria lo matarían.

El abogado del joven, Luis Ocaña, solicitó su libre absolución o en todo caso una falta. El letrado dijo que el incidente no es más que "una crítica política" y lo comparó con otros hechos "como la famosa peineta de José María Aznar o los cortes de manga del Parlamento", gestos que "no son considerados atentados a la autoridad". Además, recordó el caso del periodista iraquí que lanzó un zapato al ex presidente de EEUU George Bush, que "con la legislación iraquí fue condenado a un año de prisión".

«El juicio se ha convertido en política»
A su llegada al Edificio Noga, sede de los juzgados de lo Penal, Hokman Joman estuvo arropado por sus amigos que le recibieron a la entrada del inmueble con aplausos y gritos de "libertad" y "Kurdistán libre". En el juicio, también tuvo el respaldo de miembros de la Asociación pro Derechos Humanos y por el parlamentario de IULV-CA y secretario general del PCA José Manuel Mariscal, quien a la salida de la vista oral dijo que "ha quedado demostrado que el juicio se ha convertido en una cuestión política". "La petición del fiscal responde a órdenes políticas del Gobierno español para quedar bien ante el Gobierno turco, que incumple los derechos del Kurdistán".

Mariscal, en declaraciones a los periodistas, aseguró que "la expulsión es una condena a Hokman Joman a la pena de muerte y a la tortura". Por eso dijo que es "apabullante que se permita en un país que eliminó la pena de muerte y la tortura de su ordenamiento jurídico".

El abogado del acusado, Luis Ocaña, dijo a los periodistas a la salida del juicio que el Gobierno de España "trata de poner su cabeza en un plato al presidente sirio", ya que está convencido de que "cuando llegue a su país irá a una de las cárceles no registradas y allí será torturado antes de que lo maten".


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