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"No me fío ni de mi madre"

La crisis ha aumentado la desconfianza de los andaluces en los demás. Jóvenes y parados son los más descreídos.

el 29 may 2011 / 19:48 h.

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Duele decirlo, pero una encuesta ha desvelado que los andaluces se sienten más traicionados por su pareja y familia que el resto de los españoles y el resultado es que la desconfianza en el círculo de allegados es mayor que entre el resto de españoles.

De hecho, el 23,10% de los andaluces se ha sentido traicionado por su pareja, su familia o sus amigos más cercanos, un porcentaje superior a la media española, que se queda en el 20%.

Además, la crisis ha hecho añicos la capacidad de creer en los demás de los parados y de los jóvenes, ambos con un denominador común: lo tienen crudo para encontrar trabajo.
Así, mientras que el 43% de la población general confía en terceros, el porcentaje se reduce al 31% en el caso de los jóvenes. En el caso de los parados, el 65% cree que el resto de conciudadanos no son gente de fiar.

La directora de márketing de la empresa que ha encargado la encuesta, la empresa de seguros de defensa y asesoría jurídica Arag, Virginia Tussell, se pregunta si no será un efecto "irreversible" de la crisis sobre la confianza de jóvenes y parados.

Y de hecho también la desconfianza en las empresas es algo mayor entre los andaluces que entre el resto de los españoles. En cualquier caso, por alguien cercano o lejano, "uno de cada dos andaluces siente que lo han engañado", expuso Tussell esta semana durante la presentación del estudio de Arag en Sevilla.

Además, el tópico de los pactos verbales sellados con la palabra de dos caballeros está definitivamente muerto y hasta enterrado bajo toneladas de cursilería: "Actualmente nueve de cada diez andaluces ya no confía en el tradicional apretón de manos para cerrar un trato y prefieran dejar los acuerdos por escrito", sentencia la encuesta.

Por si fuera poco, la gente del mundo rural, donde se podría pensar que sobreviven estos tratos verbales, es más desconfiada que la de las ciudades.

De meter la nariz en este círculo vicioso se ha encargado un equipo de sociólogos contratados por Arag a través de una encuesta efectuada con más de 4.000 llamadas telefónicas, el 10% en Andalucía.

El estudio no solo dibuja trazos negativos: aunque siete de cada diez andaluces reconoce no creer en los demás, son algo más solidarios y se vuelcan en las buenas causas algo más (88% frente a 86%) que la media nacional, y, pese a ese 23% que se siente traicionado hasta por los suyos, en general la pareja, la familia y los amigos sacan un notable muy alto en las notas -frente al sobresaliente del conjunto de España- de los círculos de confianza, que suspenden con un 3 los desconocidos.

En el estudio, que revisa no solo las relaciones personales, sino la imagen de las instituciones, las empresas y los otros españoles, destaca además la poco explicable relación de amor-odio que los andaluces tienen con los catalanes, en quienes desconfían y confían por partes iguales y con una pasión por encima de la media del país.

Más razonable es el amor compartido que extremeños y andaluces sienten entre sí, lo que los sociólogos a sueldo de Arag explican por los fuertes lazos económicos y de vecindad, que además acaban en parentesco en no pocas ocasiones. Los andaluces de hecho son los únicos españoles que confían en los extremeños. Pero quienes de verdad se ganan el corazón de los andaluces, 15 puntos por encima de la media, son los madrileños.

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