Local

“No nos arrebataréis la memoria”

El Ayuntamiento cambia el nombre a la Plaza de las Cadenas, símbolo de lucha vecinal, por el de la virgen del barrio

el 20 ene 2014 / 21:35 h.

TAGS:

15414620No queremos vivir como ratas. Somos personas. Con este lema, un puñado de jóvenes de Bellavista se echaron a la calle en los 60 pidiendo agua y alcantarillas. Salieron del llano, que era como se llamaba entonces popularmente la Plaza de las Cadenas: un muladar empercochado con una capa de albero por donde bajaban los excrementos con las escorrentías. Al final de la manifestación, el grupo de muchachos se había convertido en centenares de vecinos. Y el llano nacía como epicentro de la movilización vecinal y símbolo de un barrio de familiares de presos: he ahí las cadenas. Pero el pasado 27 de diciembre, a instancias de la hermandad del barrio, el Ayuntamiento en pleno, por 31 votos de 33, resolvió cambiarle el nombre a la plaza por el de María Santísima del Dulce Nombre, titular de la cofradía. Aún no han colocado los rótulos. “Ni los han colocado, ni los van a colocar. Porque no lo vamos a consentir”. El entrecomillado, aunque suscrito por varios paisanos, es de Antonio Andrades. Antonio tiene 66 años. Fue tornero, pero se le conoce más por haber presidido el comité de empresa de Boliden, por su labor en CCOO y, últimamente, por presidir la asociación de vecinos Unidad. “No estamos en contra de la hermandad”, matizaba ayer, “sino de que algunas cabezas pensantes intenten, con el apoyo del PP, proceder al cambio de nombre de forma dictatorial, con la mayoría de los vecinos en contra y arrebatando la memoria”. Lo decía en la misma Plaza de las Cadenas, donde atendía a este periódico rodeado de vecinos, cada uno de ellos con su puñado de razones por las que el lugar debe conservar su nombre. Fermín Fuentecilla, 62 años, empresario, decía: “Me da igual el nombre que le quieran poner; ya puede ser el de un premio Nobel. Mi infancia y mi juventud fueron muy unidas a ese nombre. Si se pierde, uno pierde también parte de sus recuerdos y de sus vivencias”. Había más. Federico Pérez, 75 años, técnico industrial jubilado: “El nombre es un homenaje a los presos del canal. Y deben respetarlo”. Javier Barroso, 46 años, supervisor de montajes mecánicos en paro: “Para mí, el motivo es emblemático. Es su historia. Aquí es donde jugábamos de pequeños y donde se cocían todos los movimientos ciudadanos”. Felipe de Cala, 61 años, pensionista: “Que el Ayuntamiento no se dedique a cristianizar el barrio, habiendo cosas más importantes a las que atender. Porque aquí no se hace nada desde hace cinco o seis años, y siempre a base de presión”. Y seguían los pareceres de unos y otros. Ana María de Cala, 35 años, cartera de Correos: “Quieren borrar la memoria histórica; si no es de una manera, de otra. Que atiendan las verdaderas necesidades del barrio, como lo que está pasando con el colegio Lora Tamayo. Eso da pena. Que fui a avisar al delegado municipal, Rafael Belmonte, del estado de corrosión de los pilares del centro y me dijo que la solución era darle una capa de yeso”. Rufino Álvarez, 51 años, militar retirado: “Hay otras prioridades, porque el Ayuntamiento del PP, en los dos años que lleva, ha hecho una inversión penosa en Bellavista”. Manuel Ramírez, 48 años, repartidor y presidente de la intercomunidad de Los Naranjitos: “No es solo que la inversión que han hecho sea penosa: es que inauguran un ceda el paso y vienen a hacerse la foto. Estos lo que quieren es cambiar el nombre para borrar la historia. Pero la historia no la pueden borrar”. Amalia Carmona Pozo, 81 años: “Yo pienso lo mismo que todos los anteriores. Vivo en el número 1 de la plaza, y no estoy conforme con el cambio”. José Martos, 56 años, pensionista, extrabajador de hostelería y expresidente de Unidad: “Si esto se lleva a cabo, ¿no han pensado en el trastorno que es cambiar toda la documentación de todo: agua, papeles, coche, Hacienda...?”. Nicolás Romero, 69 años, presidente del Club de Pesca de Bellavista, sito en la Plaza de las Cadenas: “Nosotros somos afectados directos. Hubo una reunión de la directiva donde aprobamos por unanimidad la oposición del centro al cambio de nombre. Que no es por ser un nombre religioso, sino por respetar la historia de las reivindicaciones. Porque esta derecha habla mucho de la reconciliación nacional... ¡pero ellos no paran!”. Pero no fueron los únicos en hablar. El hermano mayor del Dulce Nombre, Alfonso Lozano, comentaba ayer tarde a El Correo: “En efecto, la plaza está muy vinculada a la movilización vecinal: nuestro absoluto respeto. Pero también es cierto que en el año 68, el primer sitio al que llega la Virgen cuando sale del taller de Álvarez Duarte es la Plaza de las Cadenas. Allí se le hace una misa y allí se corona, antes de llevarla al templo. Y allí se hacía la velá de la Virgen, coincidiendo con su festividad, el 12 de septiembre. Así que todos tenemos vínculos con la plaza”. Contó que si en vez de una hermandad fuese otra organización la que diera de comer a 200 personas del barrio todos los días (72 de ellos, niños), como hacen ellos con el comedor social, “no es ya el nombre de una plaza, sino que le ponían un monumento”. “No tenemos nada contra Unidad. De hecho, el primer llamador del Cristo lo donó Unidad. Y tan solidarizados estamos con el barrio que en 1968 se encarga como cristo un cautivo, para que las mujeres del barrio vieran reflejados en él el cautiverio de sus maridos. Pero esto”, concluye Lozano, “es sacar las cosas de quicio dándoles un tinte político”. Ambas partes aseguran que su postura tiene más respaldo vecinal que la del contrario. Le toca a la realidad deshacer esta duda y decidir quién será el cautivo de las cadenas de la plaza y cuál de los dos será al fin su nombre, si el dulce o el amargo.

  • 1