Cultura

“No oigo la llamada del compromiso, lo que haga solo influirá en mí mismo”

Fernando San Basilio publica ‘Una pequeña reunión’ en Metropolisiana

el 12 ene 2014 / 21:18 h.

san basilio literaturaFernando San Basilio (Madrid, 1970) no es sevillano, pero casi. Su padre vivió en la capital hispalense en los 50, el siguió sus pasos en el 99, cuando participó en la Fundación de Diario de Sevilla –“justo antes de dedicarme a escribir con mayor exigencia”, recuerda– y aquí ha encontrado su último editor hasta la fecha, Metropolisiana, que acaba de publicar, tan primorosamente como de costumbre y un poco más, Una pequeña reunión, su primer libro de relatos. “Muchos los había publicado antes en revistas y periódicos de la década pasada”, explica San Basilio. “Como defendía Jack London, si escribo algo bueno, lo publico, y si no, también. Los planes editoriales siempre se quedan cortos para las obras de los escritores”. Piezas como Todos los sábados por la noche son iguales. Miedo a la muerte en la banca privada, Las ilusiones ópticas de un vendedor de corbatas, Francisco por un día o Las recalificaciones vienen a revelar un perfil distinto del autor que llamó poderosamente la atención con obras como Mi gran novela sobre La Vaguada o El joven vendedor y el estilo de vida fluido. “Siempre hay líneas de continuidad de un libro a otro, todos los cuentos están escritos en la misma época en que escribí esas novelas. El lector encontrará obsesiones que se repiten, la búsqueda del propio lugar en el mundo, el cine como vía de escape, la vida pseudo-cultural... Quien me tenga más visto, tal vez se interese más por la segunda parte”. La segunda parte del volumen, que el madrileño titula Sueltos americanos, es una suerte de notas de viaje por los Estados Unidos, en forma de relatos mínimos o de “relato sincopado”, como él prefiere definirlo. “Son dos proyectos por el precio de uno”, comenta el autor. “Me planteaba el problema de que todo el mundo ha estado en Estados Unidos, algunos incluso físicamente, así que no puedes hablar de aquello como si fueras Livingstone descubriendo las fuentes del Nilo. El viaje es una excusa para contar pequeñas historias que van saliendo al paso”. “Hay quien hace libros de viajes inventados, o manipulados. Todo tiene su interés”, prosigue San Basilio, quien no obstante se caracteriza por no tener que ir muy lejos para encontrar inspiración. De hecho, un centro comercial de la capital de España fue su primer gran tema. “Nunca se han puesto en contacto conmigo desde La Vaguada, es un lugar muy extraño... Nadie ha sabido ver el gancho que sería tenerme allí como cronista”, bromea. Por otro lado, aunque muchos han visto en su literatura una vertiente social, el narrador se encoge de hombros: “No oigo la llamada esa del compromiso”, reconoce. “Sé que lo que yo haga, a efectos de compromiso, no va a tener más efecto que sobre mí mismo. Una novela de compromiso y de denuncia, o las que se convierten en tesis... Son algo muy difícil, que no me planteo de momento”. ¿Qué se plantea Sanbasilio para futuras entregas? “No lo sé, voy facturando productos”, dice con lenguaje mercantilista y guasón. “Depende de las editoriales, pero me gustaría sacar un producto raro, de viajes y experiencias coreanas, pero no sé si será antes de otras cosas. También estoy trabajando sobre la autoficción, la escritura autobiográfica y confesional... Tendré todos los fuegos de la cocina en marcha, ¡espero que no se me queme nada!”, apostilla San Basilio.

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