Cultura

"No pienso en mí como Julia Roberts"

el 20 sep 2010 / 18:30 h.

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Julia Roberts, la sonrisa de Hollywood y la novia de América, fue ayer también la diosa del Festival de Cine de San Sebastián, donde reconoció que a veces ella misma tiene que alejarse de su halo de estrella. "No pienso en mí como Julia Roberts", dijo en una entrevista con varios medios, "y eso me ayuda a tomar bien las decisiones".

Premio Donostia 2010 a sus 42 años y protagonista de Come, reza, ama, Julia Roberts sabe que es una especie en extinción, y a la pregunta de si las estrellas se están apagando en Hollywood, responde que "el negocio realmente ha cambiado desde que empecé". "Entonces podías cultivar tu carrera y se permitía construir tu estrellato paso a paso -añade-. Ahora tienes que explotar en escena y mantenerte, algo que me parece imposible y, desde luego, poco atractivo".

La protagonista de El informe pelícano, en las distancias cortas, sigue siendo Hollywood en su pura esencia: interactúa, es educada y muy sonriente. En San Sebastián lució el moño con el que recogió el Óscar por Erin Brockovich y las piernas que no le dejaron lucir en el cartel del papel de su vida: el de prostituta de buen corazón en Pretty Woman.

Pero no repitió la escena de Notting Hill. No intentó convencer de la dura vida de la leyenda viva de la pantalla, sino que aseveró: "¿Me tomas el pelo? Me siento afortunada cada hora de mi vida".

"He podido ir y venir para dedicarme a mi familia y las productoras siempre me han recibido bien. Y me han dejado llevar a mis hijos a los rodajes", prosiguió. Para Come, reza, ama, tuvo que dejar el hogar durante varios meses para rodar ese viaje espiritual escrito por Elizabeth Gilbert en Bali, India e Italia, pero su familia apoyó su decisión. "Estoy rodeada de muy buen equipo", confiesa. Y hablando de compañeros de viaje, es Javier Bardem quien la seduce esta vez en la ficción con acento portugués: "Estoy elucubrando, pero creo que a Javier le gusta interpretar papales oscuros e intensos porque así oculta mejor su verdadera manera de ser: es afectuoso, delicado y encantador".

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