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"No podemos abandonar el Sáhara"

Las ONG niegan la violencia en Tinduf y aseguran que seguirán trabajando en el territorio.

el 13 ago 2012 / 14:56 h.

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El vicepresidente de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, Miguel Castro (i), y el responsable del programa Caravana por la Paz, Manuel Brava.

La repatriación de los cooperantes españoles de los campamentos de refugiados del Sáhara , ordenada por el Gobierno español ante el riesgo "inminente" de un secuestro, ya tiene sus primeras consecuencias: no hay nada de harina, azúcar, aceite ni latas de conservas, mientras que las existencias de lentejas y cebada es muy escasa, al igual que el agua.

Es lo que pudieron comprobar in situ los 28 cooperantes, técnicos y voluntarios que bajo el lema Viaje contra el abandono . Se trasladaron la pasada semana a la zona para comprobar si el riesgo era real . Según explicaron ayer el vicepresidente de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, Miguel Castro, y el vicesecretario de esta organización y responsable logístico de los programas humanitarios Vacaciones y Caravana por la Paz, Manuel Breval, que participaron en la expedición, "allí no existe ningún riesgo ni nos hemos sentido inseguros, mientras que nuestra ausencia sí puede provocar un daño irreparable en los campamentos". Por ello, Castro achacó la decisión del Gobierno español a la "necesidad" de "llevarse bien con el Gobierno de Marruecos" y aseguró además que dejar los campamentos sin la presencia de los cooperantes significaría "hacerle un favor al terrorismo", ya que, "en lugar de enfrentarnos y luchar contra él, abandonamos la zona".

Las revoluciones políticas de varios países del Magreb y la alianza entre narcotraficantes y terroristas para dar salida a la droga a través del continente ha cambiado la situación de la zona, aunque según advirtió Castro, estos focos de peligro están a tres mil kilómetros de los campamentos saharauis. Breval insistió en que el "verdadero terrorismo" es consentir que el miedo y el pánico prevalezcan por encima de la justifica y la solidaridad y permitir que el pueblo saharaui se encuentre desabastecido sin alimentos ni agua para sobrevivir, "algo que ya está pasando".

Desde el secuestro de dos cooperantes españoles y una italiana en octubre del pasado año , se creó un protocolo de seguridad que establece que los cooperantes deben estar localizables en todo momento, deben pedir permiso para salir de los campamentos y llevar escoltas para moverse. El vicepresidente de la asociación aseguró que no entiende que el Gobierno diera la orden de repatriación ahora, "cuando lo lógico era que lo hubiera hecho el año pasado". Una opinión que comparte el jefe de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara Occidental, quien, tras el anuncio del Gobierno español, aseveró que no había peligro de atentado y decidió mantener a su personal en la zona.

Castro rehusó una confrontación con el ministro de Asuntos Exteriores, aunque sí le pidió que rectifique su actitud sobre el conflicto del Sáhara. Además, incidió en que las organizaciones no contemplan el abandono de la zona: "Ya dejamos el territorio en 1975 y esto sería un segundo intento, pero no lo van a conseguir ya que no pararemos hasta que logren lo que es justo, la celebración de un referéndum en el que puedan decidir su destino", dijo. El Sáhara occidental fue colonia española hasta 1975 cuando Marruecos lo anexionó y la población saharaui huyó a los campamentos de refugiados. La Asociación visitará los campamentos en octubre para celebrar la VI edición de los Encuentros de Arte ARTifaritir. El resto de organizaciones preparan su regreso progresivo a los campamentos, y tras el viaje de la pasada semana, cuatro cooperantes decidieron quedarse para reemprender los trabajos.

Castro y Breval tuvieron oportunidad de conversar durante su viaje con el sevillano José Oropesa , quien, tras el anuncio de repatriación de los cooperantes españoles decidió permanecer en la zona "eximiendo al Gobierno de toda responsabilidad". Según los cooperantes sevillanos, Oropesa aseguró sentirse "muy animado".

La actitud del Gobierno central chocó con el apoyo que brindó el Ejecutivo andaluz de la mano de su vicepresidente, Diego Valderas, quien habló con el cooperante sevillano y le ofreció "contacto permanente para cualquier necesidad". Valderas aprovechó también para demostrar su solidaridad con el pueblo saharaui.

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