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"No podemos despotricar porque el presunto culpable esconda pruebas"

La abogada de Miguel Carcaño, Paloma Pérez Sendino, destaca los derechos que la Ley contempla para todo imputado. La letrada asegura que al joven le interesa que aparezca el cadáver.

el 21 ene 2010 / 18:15 h.

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Asumió la defensa de Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo, después de que dos abogados (uno de pago y otro de oficio) rechazaran llevar el caso. Para Paloma Pérez Sendino, una letrada con más de 30 años de experiencia, "los abogados y en general todo jurista debe estar preparado y asumir que es parte de su trabajo diario" defender "a una persona que se ha autoinculpado de una muerte". La letrada entiende que el abogado, en estos casos, "debe tratar de que a esa persona el estado de derecho lo proteja y lo ampare".

Esta ha sido una de las críticas que más han recibido los abogados defensores por parte de la opinión pública, que no alcanzar a comprender por qué representan a los implicados en un crimen. "Mal que nos pese estamos en un Estado de Derecho y nos regimos por unas leyes votadas en el Parlamento y ese es el modelo de sociedad que nos hemos venido a dar todos los ciudadanos de este país", destaca Pérez. "No podemos despotricar porque el presunto culpable esconda pruebas o diga en su defensa lo que estime oportuno", destaca la abogada en un comunicado.

La letrada insiste en que "hay o debe haber un equilibrio entre ese derecho personal y el deber del estado de los agentes de la autoridad, de las fuerzas de seguridad de descubrir la verdad de lo que paso, con respeto a la ley y bajo los principios de legalidad que inspiran el Estado de Derecho". Según la letrada, dentro de esa función, los investigadores han puesto a disposición de la Justicia "a los que ellos piensan o creen después de su investigación, que tienen que ver con el caso investigado". Aún así, Pérez insiste en que "la última palabra sobre la culpabilidad o inocencia de estas personas la tiene la administración de Justicia", ya sea ante un jurado popular o ante un tribunal profesional.

Tras un año de instrucción, que ha generado más de 5.000 folios entre declaraciones y otras diligencias, "la dificultad añadida en este caso es que no aparece el cadáver de la víctima". Según Pérez Sendino, el hecho de que el paradero de la joven se desconozca "hará que no podamos saber ciertamente con exactitud científica cómo murió la menor". El único relato que existe sobre lo ocurrido en el piso de León XIII es que ha ofrecido Miguel Carcaño, que ha cambiado de versión cuatro veces. "Tenemos la confesión de mi cliente, pero desde luego no es definitiva porque hay en las actuaciones variadas versiones de esa circunstancia y la prueba definitiva de qué ocurrió o pudo ocurrir se queda fuera de nuestro alcance".

La letrada asegura que si el cuerpo de Marta apareciera, sería beneficioso para Carcaño, pues se podría demostrar la versión de que la joven murió de un golpe en la cabeza, lo que jurídicamente significaría un homicidio, penado con una condena menor que el asesinato, delito que por el que ahora le imputan. "Es indudable que si apareciera podría avalar la tesis de la primera declaración de mi cliente en cuanto al modo de suceder los hechos", aunque la letrada cree que Carcaño no puede desvelar el paradero del cadáver porque siguiendo el hilo argumental del mismo hemos de concluir que mi defendido como el mismo dice no sabe dónde está el cadáver".

Por último, la abogada hace referencia a los diferentes debates jurídicos que se han levantado con este caso. "Existe en esta sociedad una lucha feroz entre el principio de presunción de inocencia, derecho a no confesarse culpable y derecho a mentir para defenderse y el derecho de las victimas a ser resarcidos y que se conozca la verdad de lo que ocurrió en cada caso concreto, y esta lucha que, como digo es feroz, ha saltado del plano empírico a la calle, a la opinión pública y debemos ser conscientes todos los que estamos en esta circunstancia".

 

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