Economía

'No podemos seguir sólo con buenos deseos'

En su primera entrevista a la prensa escrita tras dos años de silencio, el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) considera que la situación actual es «dramática» y confía en que el nuevo Gobierno de José Antonio Griñán pase «de los deseos a la realidad» y agilice la ejecución de proyectos.

el 16 sep 2009 / 02:04 h.

-Cambio de Gobierno en Andalucía. ¿Tiene el perfil adecuado para salir de la crisis?

-Espero que este Gobierno sea capaz de convertir en realidad los mensajes que ha trasladado el presidente Griñán. Él personalmente creo que tiene capacidad para hacerlo y confío en que así sea. No se puede esperar más, estamos en los últimos momentos para llevarlos a cabo, y nosotros estaremos dispuestos a colaborar.

-Consejero a consejero, un repaso por los nuevos o los que cambian de cartera.

-Carmen Martínez Aguayo [de Economía] fue una viceconsejera eficaz y en su nueva responsabilidad espero que sea capaz de convertir en realidad los objetivos de la Junta. Con Martín Soler [Innovación] tengo la esperanza de que consolide las relaciones institucionales por encima de las individuales, que fueron las que marcaron la etapa de Francisco Vallejo, y realice una decidida apuesta por la empresa andaluza y por varios sectores, en especial el aeronáutico. De Clara Aguilera [Agricultura] sé por su currículum que conoce perfectamente el sector agrícola y espero de ella políticas contra la crisis del campo. Por mi propia experiencia personal y la de los empresarios cordobeses, Rosa Aguilar [Obras Públicas] es un buen aval para una Consejería fuertemente inversora y es necesario que acelere las inversiones en infraestructuras. A Luis Pizarro [Gobernación] le deseo éxito al coordinar administraciones y consejerías. De Mar Moreno [Educación] espero que sea capaz de gestionar la apuesta tan grande que ha hecho el presidente, y que nosotros compartimos, por las políticas educativas. A Begoña Álvarez [Justicia] no la conozco, aunque confío en que resuelva la aglomeración de asuntos que se concentran en los juzgados. Y, por último, Antonio Ávila [Presidencia] fue el hombre de la concertación social en la Secretaría de Economía y, según el presidente, seguirá teniendo poder en la concertación futura.

-¿Y ha respirado usted tras la salida de algún consejero?

-Los empresarios nos relacionamos con todas las consejerías, unas son más receptivas que otras y en algunas, no sólo por parte de consejeros, sino también de directores generales y jefaturas, quisieron jugar fuera de la pista, fuera de las consagradas relaciones institucionales andaluzas, y de las que la CEA forma parte.

-Y del Gobierno andaluz en su conjunto, ¿que espera usted?

-Que sea capaz de adoptar las medidas necesarias para salir pronto de la dramática situación actual. Debe dedicarse a resolverla, a frenar la desaparición de empresas y el aumento del paro, con medidas a corto plazo y haciendo frente a los problemas con soluciones reales, y no con trampas en el solitario. Para el modelo, la filosofía y 2020, ya habrá tiempo.

-¿Qué trampas?

-A ver, le doy varios ejemplos. Si todos coincidimos y lo pactamos que uno de los objetivos macroeconómicos para el desarrollo de Andalucía son las energías renovables, no podemos permitir que el procedimiento medio de instalación dure 86 meses. Si acordamos lo mismo para los proyectos de interés turístico regional, no podemos exigir a los promotores ejecutar primero la inversión y después ya se verá. No podemos seguir sólo por caminos de buenos deseos, éstos tienen que resolverse con agilizaciones de procedimientos.

-En suma, hay ideas, pero la Administración paraliza.

-Es el propio presidente andaluz el que ha marcado la necesidad de agilizar la Administración, que sea más eficiente. No es sólo problema de políticos y funcionarios, sino también de normas, pues a veces pretendemos que sean tan buenas que imposibilitan actuar y lo hacen todo inviable. En estos momentos, con casi un millón de parados en Andalucía, primero hay que vivir y después filosofar.

-Usted habla con frecuencia de sectores tradicionales. ¿Frente a los emergentes?

-En absoluto, pero lo urgente e imprescindible es salir de donde estamos. Por ejemplo, si hay stock de vivienda, hay que mover las grúas para solucionarlo, con medidas fiscales, incentivos o avales. En VPO, el plan andaluz es magnífico, pero no tiene sentido que permanezca el sistema de sorteo pues después muchos agraciados no encuentran financiación. Si se considera que la inversión en infraestructuras públicas es una medida anticíclica, no puede ser que se amplíe la dilación de tiempo entre licitación, adjudicación y ejecución. Y si hace falta liquidez en las empresas, no se puede admitir que las administraciones resten al no abonar sus obras. Son trampas.

-Sí o no. ¿Están funcionando las medidas anticrisis?

-No.

-¿Por?

-Porque se distorsionan en el camino que va desde su formulación hasta la puesta en práctica, y ahí están los planes y las líneas del ICO para inyectar liquidez a empresas y familias, y en Andalucía también hay ejemplos. En ese camino entre la decisión y la ejecución, nos perdemos.

-Cuando la semana pasada la EPA reveló más de 4 millones de desempleados en España y casi un millón en Andalucía, ¿cómo acogió usted los datos?

-Temíamos que fueran tremendamente negativos. Así lo fueron, y la perspectiva es que lo seguirán siendo en los próximos meses. La coyuntura es tan dramática que requiere acciones concretas a corto plazo y, en este contexto, existe un debate abierto sobre el mercado de trabajo y sobre reformas estructurales que son absolutamente imprescindibles y necesarias. Ese debate exige soluciones concretas que en dos años nos permitan agilizar el empleo, porque hay que recordar que el paro es sinónimo de reducción de actividad o cierre de empresas. Se trata de situaciones dramáticas tanto para el trabajador como para el empresario. No debemos olvidar que hay que competir con el entorno y hay que mejorar, por tanto, la competitividad empresarial. España se encuentra a la cabeza de Europa en destrucción de empleo y no digamos Andalucía.

-Herrero preside en estos momentos la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE. ¿Está usted participando activamente en el diseño de la reforma laboral que quiere la patronal?

-Tenemos una reflexión interna. Lo que no puede hacer un Gobierno como éste [habla del español] es decir que no adoptará ninguna medida que no sea acordada por los agentes sociales. Eso, además de distorsionar la negociación, supone renunciar a su responsabilidad de aprobar decisiones se acuerden o no, cuando debe adoptarlas en función de las necesidades de la economía. Nosotros estaremos en el diálogo social, intentaremos llegar a un acuerdo, pero no firmaremos cualquier cosa. Defendemos la competitividad de las empresas y hay que mejorarla por muchas vías, como la reducción de los costes laborales y sociales.

-Se identifica la reforma laboral y el abaratar despidos...

-Eso es una visión muy corta de lo que son las reformas estructurales necesarias en el mercado de trabajo. He nombrado dos expresiones, mejorar la competitividad de las empresas y reducir sus costes laborales y sociales.

-Que incluyen abaratar...

-Reducir costes laborales y sociales, y hay muchos, como la rebaja de las cotizaciones que pagan los empresarios a la Seguridad Social, y que son más altas que nuestros competidores de Europa, del Impuesto de Sociedades...

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