Local

No profanar el sueño de los ingleses

el 27 may 2012 / 19:36 h.

TAGS:

Imagen del Cementerio de los Ingleses de Sevilla.

Pocos sevillanos conocen la existencia del Cementerio de los Ingleses. Ubicado en la zona antigua del barrio de San Jerónimo, junto al Monasterio, el camposanto lleva años acusando un estado de semiabandono que ha dado pasto a todo tipo de leyendas y vandalismo.

Este reducto de la historia de la ciudad parece vivir de espaldas a ella. En la zona son pocos los que aseguran saber de él, los más han escuchado "algo" al respecto de su existencia. Oculto tras una depauperada tapia blanca, sólo unos cuantos cipreses delatan lo que se esconde en su interior.

A diferencia de su homónimo de Málaga, cuidado y casi erigido en una atracción turística más de la ciudad, este se encuentra únicamente custodiado por la silente Asociación San Jorge, quienes no parecen tener ningún interés en dar entrada a este otrora coqueto espacio sobre el que ninguna administración parece tener claro si posee o no alguna competencia sobre él.

El cementerio se construyó en 1855, año en el que el vicecónsul del Reino Unido, John B. Williams, compró esta parcela con el objetivo principal de dar sepultura en ella a los marineros ingleses que morían de tuberculosis. El paso de los años consagraría al lugar como camposanto. A día de hoy en él reposan los restos de casi 300 personas, casi todos ciudadanos británicos y norteamericanos, pero sevillanos de adopción.

El último parte de enterramiento concerniente a este espacio data de pocos meses antes del año 2000.Desde entonces y hasta ahora nadie ha entrado en este lugar. Desde luego no fácilmente, y menos aun legalmente. Al contrario de lo que sucede en otros cementerios británicos de la geografía española, con respecto a este desde ningún flanco aparece nadie dispuesto despejar la barrera de ocultismo que se ha ido levantando en torno a él.

La última vez que ocupó titulares fue en 2005 cuando, no son sin cierta paradoja, el Consistorio lo condenó a muerte al dar luz verde a la construcción de dos torres de siete plantas que acabarían por eliminar el camposanto llamado a reconvertirse, sobre el papel, en un parque. Pero aquella obra no tuvo lugar y hoy las tumbas continúan en el mismo sitio en el que un día hace más de un siglo y medio se cavaron. Elene Johnston nació en Manchester hace cuatro décadas pero cree tener la certeza de que su tatarabuelo descansa en este lugar. "Durante el año que llevo intentándolo nadie ha podido saber quién debe abrirme la cancela", lamenta. Su visión del lugar es la misma que la de cualquier curioso que llegue hasta el franqueable muro de apenas dos metros que lo protege. Aupándose un poco se podrá contemplar la macabra dejadez que luce el sitio.

La otra opción pasa por desatender lo juicioso y colarse en su interior. Dentro se descubrirá toda una nómina de personajes ilustres. Por ejemplo Bernard Whishaw, inglés que edificó en la calle Ángeles el primer Museo Arqueológico de Sevilla. Junto a su tumba descansa John Scroop, héroe en la Guerra de Independencia que murió en el puente de Triana junto a las tropas españolas contra los franceses en defensa de la ciudad. Y vinculados con el balompié dos nombres a retener. De un lado la sepultura del doctor John Sydney Langdom, uno de los impulsores del Sevilla FC, de otro el pequeño y sorprendentemente bien conservado nicho de Gilbert, hijo del primer presidente del Sevilla Foot Ball Club (1890), Edward Farquharson, que nació el 23 de junio de 1880 y murió al día siguiente.

Otros espontáneos visitantes del Cementerio de los Ingleses no buscan, sin embargo, saciar su curiosidad histórica por el lugar. En un primer vistazo pueden advertirse cruces que han sido invertidas, lápidas partidas en múltiples pedazos, ramos de cardos borriqueros y marcas que dan indicio de cierto gamberrismo colindante con prácticas más o menos burdas de magia negra y satanismo. "En el recinto se han registrado profanaciones de tumbas, se han recogido velas negras y todavía pueden advertirse señales dibujadas en el suelo que hablan inequívocamente de la realización de prácticas ocultistas", explica Javier Bonavita, psicólogo y miembro del Grupo de Parapsicología de Córdoba.

Si se da pábulo a estas historias, la red alberga unos cuantos espacios en los que pueden oírse presuntas grabaciones de voces del Más Allá registradas en este cementerio. Quizá alguien acabe un día por hacerles caso. Al fin y al cabo sólo parecen estar pidiendo que poden un poco los setos, adecenten el lugar y que, ¡alguien abra la puerta de una vez!

  • 1