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'No quiero venganza, sino que esto no se repita'

Hace cuatro años y medio Ameneh Bahmani, una brillante y agraciada estudiante iraní de ingeniería electrónica, vio destruida su vida por un acto de violencia machista.

el 15 sep 2009 / 22:39 h.

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Hace cuatro años y medio Ameneh Bahmani, una brillante y agraciada estudiante iraní de ingeniería electrónica, vio destruida su vida por un acto de violencia machista. Mayid Movahedi, un compañero de la Universidad que la rondaba y acosaba, decidió esperarla para consumar una prometida amenaza: le arrojó al rostro 200 mililitros de ácido sulfúrico mezclado con agua por rechazarle en matrimonio.

Ciega y con la cara totalmente desfigurada, la joven regresa hoy a España para someterse a su décimo octava operación con una polémica sentencia bajo su brazo: su agresor será igualmente cegado con diez gotas de ácido en cada ojo. "No quiero la sentencia por venganza, sino para que impida la repetición de agresiones parecidas en el futuro, quiero que sirva de una lección para quienes piensen en hacer lo mismo", dice a Efe Ameneh en el amplio salón de la casa de su familia en el oeste de Teherán.

"La Justicia debe demostrar si es capaz de hacer algo, debe dictar una sentencia tan dura para que las personas como Movahedi no se atrevan a hacer lo mismo", reitera. Junto a ella, su madre, encargada de ejecutar la sentencia, asiente en silencio, envuelta en un chador blanco y negro que le cubre de pies a cabeza.

Ley del talión. Ameneh y su familia han rechazado tanto la compensación económica como la posibilidad de que el agresor sea condenado a muerte y, tras un año y medio de lucha, han conseguido que se aplique la ghesas o ley del Talión ante las críticas de algunas asociaciones pro derechos humanos.

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