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No se le pueden pedir peras a Manzano

El Mallorca se quedó a un solo puntito de la Copa de la UEFA hace diez meses y ahora acaba de salir de la zona de descenso. Podría ser sorprendente, pero en el club balear no lo es.

el 15 sep 2009 / 23:41 h.

El Mallorca se quedó a un solo puntito de la Copa de la UEFA hace diez meses y ahora acaba de salir de la zona de descenso. Podría ser sorprendente, pero en el club balear no lo es. Su vocación vendedora hace de cada curso un auténtico reto. Gregorio Manzano, como casi siempre, lo saca adelante.

La irregularidad parece inherente al Mallorca desde su instalación definitiva en Primera, que fue cosa de finales de los 90. Antes, la aparición del equipo de Palma por la máxima categoría se reducía a algún que otro ciclo de tres años consecutivos en el mejor de los casos. La inestabilidad se acabó en 1997, el año de su último ascenso, y desde entonces son ya doce campañas seguidas en la élite, lo cual tiene mucho mérito porque se trata de un club modesto que asume con naturalidad la necesidad de vender a sus mejores elementos cada dos por tres. Aun así, el Mallorca ha ganado dos títulos en los once últimos años (la Supercopa de España en 1998 y la Copa del Rey de 2003), ha disputado otras tres finales (Copa en 1991 y 1998 y Supercopa en 2993) e incluso tuvo el honor de participar una vez en la Liga de Campeones.

La filosofía del Mallorca, reconocible desde los tiempos en que el club era propiedad de Antonio Asensio (Grupo Zeta), hace de su vida una especie de tobogán que le lleva a ser tercero en 2001 y decimosexto en 2002, o undécimo en 2004 y decimoséptimo y salvado de milagro en 2005. Por eso acabó séptimo el año pasado (un gol del Racing a Osasuna le impidió ser sexto) y ahora vive con el susto en el cuerpo: ha estado en puesto de descenso en doce de las 25 jornadas y hace sólo cuatro domingos era colista.

La metamorfosis no es extraña. En verano, el Mallorca se quedó sin Güiza (27 goles), Ibagaza, Borja Valero, Jonás, Fernando Navarro... Es decir, medio equipo titular. Y en noviembre se lesionó el portero titular. Es más, ayer se cayó Keita, el verdugo del Betis en la Copa. Gregorio Manzano, cinco campañas en el banquillo en dos etapas distintas, siempre debe volver a empezar. Y_menos mal que Arango se quedó y que a ultimísima hora le ficharon a Aduriz (ahora su pichichi).

Con esos mimbres, no muchos, el diplomado en Psicología ha alcanzado las semifinales de la Copa y poco a poco saca a los suyos del pozo del descenso mientras la institución se sobrepone a las fantasmagóricas maniobras de su máximo accionista para vender las acciones no a Betis Sport, sino a un magnate inglés de la fontanería. Al final tuvo que llegar el de siempre, Mateo Alemany, para que la inestabilidad se convirtiese en estabilidad. Disponer de un técnico tan coherente en el vestuario también ayudó. Y el Mallorca, que se pasó once jornadas sin ganar ni una vez, enlaza ahora cuatro sin perder y tres victorias consecutivas. No se le pueden pedir peras a Manzano, pero él hace todo lo posible por darlas.

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